La prevalencia de la infección activa por el virus de la hepatitis C (VHC) en personas que padecen trastornos mentales graves es aproximadamente cuatro veces superior a la estimada para la población general. Esta alarmante cifra ha impulsado a diversas organizaciones médicas a emitir una alerta y proponer medidas concretas para combatir la infradetección de esta patología en un colectivo especialmente vulnerable.
En el marco del Día Mundial de la Hepatitis C, celebrado el 1 de octubre, la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) y la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) han hecho público un análisis sobre la situación actual. Uno de los datos más preocupantes que destacan los expertos es que hasta el 58% de los pacientes con trastornos mentales graves infectados pueden no presentar factores de riesgo claramente identificables. Este hecho sugiere que limitar las pruebas de cribado únicamente a aquellos pacientes con antecedentes de riesgo conocidos es una estrategia insuficiente que puede dejar un gran número de casos sin diagnosticar.
Para hacer frente a esta problemática, las tres sociedades mencionadas, con la colaboración de la compañía biofarmacéutica AbbVie, han desarrollado la guía titulada 'Recomendaciones para la eliminación del virus de la hepatitis C en pacientes con patología psiquiátrica'. El objetivo central de este documento es establecer medidas claras que faciliten la detección temprana, agilicen el proceso de diagnóstico e inicien el tratamiento de la hepatitis C de forma precoz en esta población específica.
La implementación de estas recomendaciones no es un hecho aislado, sino que se encuentra alineada con las estrategias sanitarias nacionales. Por un lado, se enmarca en el 'Plan de Acción de Salud Mental 2025-2027' del Ministerio de Sanidad, el cual sitúa como una de sus prioridades la reducción de las desigualdades que afectan a los pacientes con patologías psiquiátricas. Por otro lado, se suma al 'Plan Nacional de Salud Hepática: Reto 2032', promovido por la AEEH, cuyo fin último es alcanzar la eliminación total del virus de la hepatitis C en España.
La doctora Marina Díaz Marsá, presidenta de la SEPSM, ha subrayado la necesidad de integrar el cribado en la práctica clínica habitual. Según la especialista, si una persona con trastorno mental grave enfrenta un mayor riesgo de vivir con la infección y, simultáneamente, encuentra barreras para acceder a las pruebas y al tratamiento, es imperativo incorporar el cribado a la asistencia cotidiana y acompañar al paciente durante todo el proceso. Para la doctora Díaz Marsá, detectar la infección a tiempo y facilitar el tratamiento es, en esencia, una herramienta para reducir las desigualdades sociales y sanitarias.
Entre las recomendaciones principales del documento destaca la necesidad de realizar un cribado sistemático del VHC en personas con trastornos mentales graves o aquellos que se encuentren en situación de riesgo. Los expertos identifican las primeras consultas, las visitas de seguimiento y los ingresos hospitalarios como los "momentos clave" para ejecutar estas pruebas. Para que esto sea efectivo, señalan que es fundamental la implicación de diversos dispositivos sanitarios, incluyendo los programas de adicciones, las unidades de hospitalización psiquiátrica, los centros de salud mental y las unidades de rehabilitación.
Asimismo, la guía propone una optimización técnica del proceso diagnóstico. Se sugiere simplificar el camino hacia la confirmación de la enfermedad en un solo paso, permitiendo que, a partir de una misma muestra de sangre, se determinen los anticuerpos y se realice la prueba de ARN del VHC. Este último análisis es el que permite detectar el material genético del virus y confirmar si existe una infección activa en el organismo del paciente.
Desde la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), Sonia Alonso López ha recordado que actualmente se dispone de tratamientos altamente eficaces, bien tolerados y de corta duración, que logran curar la hepatitis C en más del 95% de los casos. Por ello, afirma que el desafío actual no es la falta de cura, sino conseguir que las personas infectadas lleguen efectivamente al diagnóstico y, posteriormente, al tratamiento.
Para lograr este flujo asistencial, el documento resalta la importancia de crear mecanismos de coordinación estables entre diversas especialidades. Es necesario un trabajo conjunto entre Psiquiatría, Hepatología, Adicciones, Atención Primaria, Microbiología y Enfermería, definiendo responsabilidades claras, circuitos de atención y tiempos de derivación adecuados.
El documento pone especial énfasis en la patología dual y en grupos en situación de vulnerabilidad. Esto incluye a personas que consumen o han consumido drogas por vía intravenosa, quienes reciben tratamiento sustitutivo con opioides, personas con trastornos asociados a conductas impulsivas, quienes practican chemsex o aquellas que se encuentran en centros penitenciarios.
Al respecto, Carlos Roncero, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), advierte que la coexistencia de una adicción y otro trastorno mental suele conllevar barreras sociales y asistenciales que hacen que los circuitos convencionales de salud sean poco eficaces. Roncero sostiene que, para avanzar hacia la eliminación de la hepatitis C, es fundamental facilitar el acceso al cribado y al tratamiento en los mismos lugares donde ya se atiende a estos pacientes.
Finalmente, la implantación de estas medidas busca no solo aumentar la proporción de diagnósticos y reducir la espera para iniciar el tratamiento, sino también mantener tasas de curación elevadas y prevenir reinfecciones. El documento cierra recordando un punto crítico: haber superado una infección por VHC no genera inmunidad permanente. En consecuencia, aquellas personas que mantengan conductas de riesgo deben continuar bajo seguimiento médico constante.






