Un grave incidente de alarma pública tuvo lugar en la ciudad de San Juan, donde la intervención de las fuerzas de seguridad fue necesaria tras recibirse una amenaza de bomba en el Colegio Santa María, ubicado en la zona de Capital. El hecho derivó en la demora de tres adolescentes de 15 años, quienes habrían sido los responsables de generar el pánico y movilizar un despliegue operativo de gran magnitud.
El procedimiento policial se inició a raíz de una comunicación recibida a través de la línea de emergencias 911. En dicho llamado, se advertía sobre la supuesta presencia de un artefacto explosivo dentro de las instalaciones del Colegio Santa María. Según informaron fuentes del Comando Central, la comunicación se interrumpió de manera abrupta e inmediata después de emitirse la amenaza, lo que incrementó la urgencia de la intervención policial en el establecimiento educativo.
Ante la gravedad de la advertencia, se activaron los protocolos de seguridad correspondientes. El Comando Radioeléctrico Central fue comisionado a realizar tareas de investigación que llevaron a los efectivos hacia la Escuela Esteban Echeverría. En dicho lugar, el personal policial mantuvo una entrevista con la directora del establecimiento, quien proporcionó información crucial para el avance de la causa. La autoridad escolar indicó que tres alumnos menores de edad habían realizado el llamado telefónico al 911 "en tono de broma", manifestando en ese contexto que en otra institución educativa, específicamente en el Colegio Santa María, se encontraría una bomba.
La respuesta institucional fue inmediata y coordinada. Debido a la naturaleza de la amenaza, se convocó de urgencia a la Brigada de Explosivos, perteneciente a la Dirección D-9 de la Policía, y se solicitó el apoyo del cuerpo de Bomberos. Ambas fuerzas dispusieron la evacuación total del edificio del Colegio Santa María para garantizar la integridad física de los alumnos, docentes y personal administrativo. Una vez despejada la institución, los especialistas llevaron a cabo una inspección minuciosa y exhaustiva en todas las dependencias del colegio.
Tras completar el barrido y la verificación técnica, el reporte policial confirmó que el resultado fue negativo. No se halló ningún tipo de artefacto explosivo ni elemento sospechoso en el establecimiento, confirmando que la alerta era falsa. En paralelo al operativo de seguridad, las autoridades procedieron a la identificación de los tres jóvenes responsables. Durante el procedimiento de demora, se les secuestraron sus teléfonos celulares, los cuales quedaron a disposición de la justicia como evidencia del hecho.
En el plano legal, la causa fue elevada al Sistema Acusatorio. El Ayudante Fiscal, tras analizar los informes preliminares, dispuso la intervención inmediata del Juzgado de Menores, dado que los implicados son adolescentes de 15 años. El hecho ha sido caratulado judicialmente como una infracción al artículo 211 del Código Penal Argentino, el cual tipifica la figura de "intimidación pública". Esta norma sanciona a quienes generen alarmas sociales o pánico en la población mediante amenazas falsas.
Como medida cautelar y procesal, se ordenó el traslado de los tres adolescentes al Centro de Asistencia Judicial (CAD), siguiendo las directivas oficiales difundidas tras el procedimiento. El caso se encuentra actualmente bajo control judicial estricto. La actuación del Juzgado de Menores será fundamental para determinar las medidas procesales y tutelares que correspondan, considerando la edad de los involucrados y la gravedad de haber movilizado recursos públicos y puesto en tensión la seguridad de una comunidad escolar.
Este episodio pone de manifiesto las consecuencias legales que conlleva el uso irresponsable de las líneas de emergencia y la gravedad de las "bromas" que derivan en intimidación pública. Las autoridades judiciales ahora evaluarán las sanciones correspondientes en función de las actuaciones ya remitidas por la Policía de San Juan y el marco normativo vigente para menores de edad.






