¿De qué sirve invertir en seguridad si la normativa te obliga a dejar la puerta abierta? Esta es la denuncia de los residentes de la manzana 3 de la ciudadela Simón Bolívar, en Guayaquil.
Ante la creciente inseguridad, los moradores instalaron portones siguiendo estrictamente todas las especificaciones técnicas y colores establecidos por el Municipio. El proceso fue exhaustivo: presentaron planos, obtuvieron la aprobación del 70% de los propietarios, se pusieron al día con los impuestos prediales y superaron un trámite burocrático que duró un año hasta obtener el permiso oficial. En total, instalaron cuatro puertas, dos eléctricas y dos manuales.
Sin embargo, el conflicto surge con las ordenanzas vigentes. La normativa municipal exige que estas puertas permanezcan abiertas desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche para no obstruir la libre circulación de las personas.
Los vecinos relatan que, al acatar este horario, la inseguridad regresó a su sector. Denuncian el robo de retrovisores, el ingreso de personas a fumar en el parque y que vendedores ambulantes e indigentes comenzaron a dormir en las bancas del lugar.
Ante esta situación, los residentes decidieron cerrar nuevamente los accesos. Como consecuencia, la Comisaría Municipal ha enviado citaciones recordándoles la obligatoriedad de cumplir el horario establecido. De no hacerlo, los ciudadanos se enfrentan a una multa de cinco salarios básicos.
Nelly Lazo Espinoza, en representación de los afectados, hace un llamado urgente a los concejales para que recapaciten sobre estas ordenanzas, argumentando que la seguridad de los moradores se ve comprometida por la actual regulación de libre circulación.
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