Un tren de cargas descarriló en la ciudad de Santa Fe, provocando el caos vehicular y reabriendo un debate urgente: ¿cómo convive el crecimiento urbano con la infraestructura ferroviaria?
El incidente ocurrió en la zona de Lavaisse y Vélez Sarsfield, donde varios vagones volcaron, obligando a interrumpir el tránsito en la avenida General Paz y la calle Cassanello. Héctor Acuña, apoderado de Belgrano Cargas, aclaró que el hecho no fue provocado por robos, sino que se trató de una contingencia vinculada a los riesgos naturales de la operación ferroviaria en sectores urbanos.
Acuña advirtió que existen construcciones demasiado próximas a las vías, calificándolo como una problemática urbanística que requiere atención preventiva. Según el abogado, la política suele reaccionar frente al hecho, pero no se anticipa a los riesgos que implica el paso de formaciones de gran porte cerca de las viviendas, considerando además la limitada capacidad de frenado de estos trenes.
El representante destacó que, aunque los delitos ferroviarios han disminuido —pasando de unos 35 casos denunciados en 2024 a solo cuatro o cinco en 2025—, los descarrilamientos generan pérdidas económicas significativas para la compañía.
Para evitar futuros incidentes, Acuña insistió en la necesidad de reactivar el circunvalar ferroviario de Belgrano. Esta obra permitiría sacar la circulación de cargas del ejido urbano de Santa Fe, reduciendo interferencias con el tránsito sin perder las ventajas logísticas del transporte ferroviario.
Finalmente, subrayó que recuperar la infraestructura y los talleres, como los de Laguna Paiva, es clave para impulsar el empleo genuino y fortalecer las economías regionales. El descarrilamiento en Santa Fe deja una reflexión clara: es fundamental planificar la ciudad en torno a las vías para garantizar la seguridad de todos.
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