En un hecho que evidencia una grave falta de coordinación y supervisión durante la ejecución de sanciones administrativas, un joven de 32 años resultó atrapado en el interior de un inmueble en la ciudad de Huancayo. El ciudadano permaneció encerrado durante más de tres horas debido a que el personal de la Municipalidad Provincial de Huancayo, en el marco de un operativo de clausura, procedió a sellar la única vía de escape y acceso del edificio.
Los hechos se desencadenaron cuando el área de Ejecución Coactiva de la municipalidad intervino un establecimiento destinado al funcionamiento de una discoteca, ubicada en la planta baja del inmueble. Como parte de las medidas sancionadoras aplicadas por la autoridad local, los operarios procedieron a colocar los carteles correspondientes de clausura y, posteriormente, utilizaron soldadura para cerrar herméticamente la puerta principal del local.
Sin embargo, la intervención municipal omitió un detalle crítico: la estructura del edificio no estaba destinada exclusivamente al uso comercial. El inmueble presenta una distribución mixta donde el primer piso opera como centro nocturno, mientras que los niveles superiores son utilizados como viviendas por diversos inquilinos. La particularidad arquitectónica del lugar radica en que la puerta principal de la discoteca constituye el único punto de ingreso y salida disponible para todos los residentes que habitan en los pisos superiores.
El afectado fue identificado como Alexander Soza, un joven que alquila una habitación en el cuarto piso del edificio. Según la información recabada, Soza reside en dicha propiedad desde hace dos años, manteniendo una rutina habitual de convivencia en el inmueble. El hombre no se encontraba en el establecimiento en calidad de cliente de la discoteca, sino que se encontraba descansando en su domicilio particular ubicado en la parte alta de la edificación.
La situación de encierro se hizo evidente alrededor de las 6:30 de la mañana. Alexander Soza descendió desde su habitación en el cuarto nivel con la intención de salir a la calle para buscar desayuno, paso previo a dirigirse a su centro de trabajo. Al llegar a la planta baja, el joven se encontró con la sorpresa de que la puerta principal había sido soldada, impidiéndole cualquier posibilidad de egreso.
Durante el tiempo que permaneció atrapado, el joven se percató de que la medida de clausura había sido ejecutada sin que el personal municipal advirtiera, o verificara, que el edificio contaba con residentes en los niveles superiores. La acción de soldar la puerta principal transformó, en la práctica, la vivienda del joven en una celda, al no existir rutas alternas de evacuación o salidas de emergencia accesibles para los inquilinos.
El incidente puso de manifiesto la negligencia en el protocolo de intervención de la Municipalidad Provincial de Huancayo. El equipo de Ejecución Coactiva se limitó a sancionar el establecimiento comercial sin realizar una inspección previa del entorno habitacional del edificio, ignorando que la clausura física de la puerta principal afectaba directamente el derecho a la libre circulación y la seguridad de las personas que residen en los pisos superiores.
Soza permaneció confinado dentro del inmueble durante más de tres horas, enfrentando la incertidumbre de no poder llegar a su lugar de trabajo ni salir del recinto debido a la barrera metálica impuesta por la autoridad. El caso resalta la problemática de los edificios de uso mixto donde la gestión de sanciones municipales puede colisionar con la seguridad básica de los ciudadanos cuando no se aplican los debidos protocolos de verificación de presencia humana antes de sellar accesos principales.





