El papa León XIV aterrizó este viernes en Francia para iniciar una visita de cuatro días que promete marcar la agenda política y religiosa de la región. El pontífice de 71 años fue recibido formalmente por el presidente Emmanuel Macron y su esposa Brigitte, marcando el regreso de un jefe del Vaticano a París por primera vez desde la visita de Benedicto XVI en el año 2008.
Este encuentro se produce en un contexto distinto al de hace casi tres años, cuando el papa Francisco acudió a Marsella para participar en unas jornadas sobre el Mediterráneo, ocasión en la que el pontífice argentino aclaró en aquel momento: “Voy a Marsella, no a Francia”. En contraste, la actual gira de León XIV contempla un recorrido más amplio que incluye la capital, Lourdes y Metz.
Las primeras intervenciones del pontífice en suelo francés tuvieron lugar en el Palacio del Elíseo y en la sede de la Unesco. En ambos espacios, la inteligencia artificial se posicionó como uno de los ejes centrales del diálogo. Durante su discurso en el Elíseo, León XIV instó a los presentes a formar las mentes en un discernimiento ético que sea capaz de distinguir lo que es moralmente bueno, con el objetivo primordial de que el progreso tecnológico permanezca siempre al servicio de la dignidad humana.
En el ámbito de la bioética, el papa fue tajante al condenar diversas prácticas, entre ellas las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos y la oferta de una muerte programada. En sus palabras, señaló que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano. Por su parte, el presidente Macron abogó por la creación de una organización internacional que regule los modelos más avanzados de inteligencia artificial, evitando que estas herramientas terminen concentradas en manos de unos pocos.
Tras los encuentros oficiales, el pontífice realizó un recorrido de 2,5 kilómetros en el papamóvil por el centro de París hasta llegar a la catedral de Notre-Dame. El trayecto estuvo marcado por un clima festivo y la presencia de una multitud de fieles que portaban banderas amarillas y blancas del Vaticano. Durante su paso por el boulevard Saint-Michel, frente a los jardines de Luxemburgo, el papa saludó especialmente a la comunidad peruana. Aida Huamán, una ciudadana peruana de 56 años que viajó a Francia para visitar a su hija, expresó su emoción al AFP asegurando que el pontífice leyó su cartel y que se sentía "recontrabien, superfeliz". De igual manera, Issen Mote, fotógrafa peruana residente en Francia desde hace seis años, manifestó haberse sentido profundamente conmovida por el gesto del líder espiritual.
La agenda del viernes culminará con una vigilia multitudinaria en el Estadio de Francia, donde se espera la asistencia de 80.000 jóvenes, con edades comprendidas entre los 17 y 35 años, para participar en charlas y canciones con el papa. Para el sábado, el Santo Padre iniciará sus actividades abordando la dimensión social de su viaje con una visita a un centro de acompañamiento para refugiados y migrantes en París. Posteriormente, celebrará una misa en la plaza de la Concordia, evento para el cual se han inscrito más de 600.000 fieles, quienes ocuparán los Campos Elíseos y diversas avenidas aledañas.
La magnitud de la visita ha requerido un despliegue logístico y de seguridad considerable. El operativo cuenta con 15.000 policías y gendarmes, una inversión de 27 millones de euros, la acreditación de 2.500 periodistas y el apoyo de 17.000 voluntarios. Se estima que un millón de personas sigan los pasos del papa en París, donde la expectativa es visible en los carteles de bienvenida y la instalación de una gran carpa para la misa del sábado.
Además de los temas tecnológicos y bioéticos, León XIV abordará cuestiones críticas como las agresiones sexuales dentro de la Iglesia, la acogida de migrantes y la paz en Europa. Este último punto cobra especial relevancia dado el contexto político francés, marcado por la proximidad de las elecciones presidenciales y el ascenso de la extrema derecha en las encuestas.
El itinerario continuará el sábado y domingo con un viaje a Lourdes, donde el papa se reunirá con víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia. Finalmente, la gira concluirá el lunes en Metz con un discurso centrado en la paz y el futuro de la Unión Europea. A este acto final, el Elíseo ha invitado a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, y contará con la presencia de Emmanuel Macron, aunque el mandatario no asistirá a los actos estrictamente religiosos. Los eventos en Metz cerrarán con una misa en la catedral de la ciudad y un encuentro interreligioso antes del regreso del pontífice a Roma.
El cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de los obispos franceses, reflexionó sobre el impacto de esta visita en una sociedad que se encuentra en busca de sentido, declarando a la radio France Inter que se siente conmovido por el fervor que se ha desarrollado durante estos días.




