El presidente de China, Xi Jinping, ha hecho un llamamiento a la coexistencia pacífica durante su visita a Washington, donde se ha reunido con su homólogo estadounidense, Donald Trump. En un discurso pronunciado inmediatamente después de su llegada a la Casa Blanca, el mandatario chino ha abogado por la cooperación bilateral, advirtiendo que, de no seguir este camino, ambas naciones corren el riesgo de "perderse en la confrontación".
Durante su intervención, Xi Jinping reconoció que la competencia entre las dos potencias es una realidad que no debe evitarse, pero subrayó la necesidad de que dicha competencia sea "sana" y se mantenga bajo límites establecidos. El jefe de Estado chino propuso que la relación no sea una lucha donde uno gane y el otro pierda, sino una "carrera para alcanzar al otro". En este sentido, insistió en que China y Estados Unidos deben evitar conflictos y confrontaciones mutuas, defendiendo que es posible encontrar una vía adecuada para que dos grandes naciones convivan en armonía.
Como parte de su propuesta para estabilizar la relación, Xi defendió que las fuerzas armadas de ambos países mantengan un diálogo habitual. Asimismo, solicitó la mejora de los mecanismos de comunicación para la prevención y la gestión de casos de crisis. En un análisis más profundo sobre la geopolítica, el mandatario chino mencionó la posibilidad de "superar la trampa de Tucídides", haciendo referencia a la teoría política que advierte sobre el peligro de guerra cuando una potencia emergente desplaza a la potencia dominante.
Esta visita representa el primer viaje de Xi Jinping a Washington desde 2015, año en el que se reunió con Barack Obama. En esta ocasión, el presidente chino viajó acompañado de la primera dama, Peng Liyuan, con una agenda que incluyó reuniones a puerta cerrada y una cena de Estado para tratar temas críticos como el comercio, la inteligencia artificial (IA), la situación de Taiwán y el conflicto en Irán.
El recibimiento por parte del gobierno estadounidense fue especialmente atento. Donald Trump y la primera dama Melania Trump recibieron a la delegación china en la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington. En un gesto poco habitual, Trump agasajó a su invitado con los máximos honores, que incluyeron una alfombra roja de tres metros y el sobrevuelo de aviones militares.
En la Casa Blanca, ambos líderes inauguraron su jornada de trabajo con discursos donde Trump destacó la "gran amistad de verdad" que ha forjado con Xi Jinping desde su primer mandato entre 2017 y 2021. El presidente de EE.UU. recordó que su relación se ha construido sobre el respeto mutuo y los intereses vitales de sus pueblos, mencionando los encuentros mantenidos en diversas partes del mundo, incluyendo Alemania, Argentina, Japón, Corea del Sur, Pekín y Palm Beach. Por su parte, Xi confirmó la existencia de una relación personal cercana y animó a los departamentos gubernamentales de ambos países a cooperar e interactuar.
Trump subrayó que han logrado "avances extraordinarios" y señaló que la visita actual se centraría en cuestiones apremiantes de seguridad, tecnología y "súper inteligencia". Según el mandatario estadounidense, las decisiones tomadas en estas áreas podrían promover la paz y la prosperidad en las próximas décadas. Además, evocó la alianza entre EE.UU. y China durante la Segunda Guerra Mundial como ejemplo de cooperación.
Xi Jinping, por su parte, afirmó que ambas potencias tienen una "responsabilidad histórica de avanzar en el desarrollo humano y el progreso". Recordó que este año ya habían acordado en Pekín construir una relación constructiva basada en la "estabilidad estratégica" y expresó su disposición a conducir las relaciones chino-estadounidenses hacia un rumbo firme mediante un diálogo franco y profundo que permita buscar puntos comunes y dejar de lado las diferencias.
En el ámbito tecnológico, concretamente sobre la inteligencia artificial, Xi remarcó que ambos Estados tienen la responsabilidad de gestionar esta herramienta por el bien común, garantizando que su desarrollo permanezca bajo control humano y sirva al bienestar de la población. Además, manifestó la disposición de Pekín para fortalecer la cooperación en materia de seguridad y lucha antidroga.
Respecto al comercio, el presidente chino aseguró que China mantiene la puerta abierta para las inversiones y negocios de compañías estadounidenses, solicitando a cambio que las empresas chinas sean tratadas de forma justa en Estados Unidos. Para facilitar este intercambio, sugirió aumentar el número de vuelos directos entre ambas naciones.
Como gestos de amistad, Xi Jinping anunció la entrega de dos osos panda gigantes, denominados Ping Ping y Fu Shuang, que llegarán próximamente al zoo de Atlanta. Asimismo, invitó a 100.000 jóvenes estadounidenses a visitar China a través de programas de intercambio y estudio durante los próximos cinco años.
Tras la reunión, que Trump calificó como "muy buena", ambos mandatarios realizaron un breve paseo en el helicóptero Marine One. Aunque el encuentro fue privado, la agencia Xinhua adelantó que se trató el conflicto entre Estados Unidos e Irán, donde China apoyó el regreso de los beligerantes al acuerdo alcanzado el pasado mes de junio. Finalmente, Xi abordó la cuestión de Taiwán, describiéndola como una "parte inalienable" de su territorio y solicitando que Estados Unidos mantenga su postura de oposición a la independencia de la isla y aborde el asunto con prudencia.




