El entrenador del Kosner Baskonia, Paolo Galbiati, compareció ante los medios de comunicación tras el encuentro disputado en Vitoria, donde su equipo sufrió una derrota frente al Olympiacos. En una rueda de prensa marcada por la honestidad y el análisis técnico, el técnico italiano realizó una lectura cruda pero constructiva de lo sucedido en la pista, admitiendo que hubo tramos del partido en los que la diferencia de madurez y potencia fue evidente.
En uno de los puntos más llamativos de su intervención, Galbiati reconoció que, en determinados momentos del juego, el conjunto baskonista parecía estar compuesto por “niños contra hombres”. Esta metáfora subrayó la dificultad que encontraron sus jugadores para imponerse físicamente y tácticamente ante un rival que el entrenador calificó explícitamente como un “equipo impresionante”. A pesar de la dureza de la comparación, el preparador no ocultó su satisfacción respecto a la actitud mostrada por su plantilla.
Para el técnico italiano, el resultado final no eclipsa el compromiso de sus pupilos. Galbiati destacó el “espíritu” con el que el equipo afrontó el desafío, asegurando que mantiene la confianza en el grupo debido al deseo demostrado durante el encuentro. En palabras del entrenador, sus jugadores “han muerto en la cancha y lo han intentado”, una expresión que resalta el máximo esfuerzo físico y mental invertido en el partido, independientemente de que el marcador no haya sido favorable.
A pesar de los errores cometidos durante el desarrollo del juego, Galbiati insistió en que esa capacidad de lucha es el verdadero carácter del Baskonia. El técnico prometió que el equipo seguirá mejorando, basándose en esa entrega y en la voluntad de superación de la plantilla. Como aspecto positivo a rescatar del análisis estadístico y táctico, puso en valor que el equipo logró firmar 25 asistencias, un dato que indica una buena circulación del balón y una intención colectiva de juego.
No obstante, el entrenador fue consciente de que el camino hacia la optimización es largo y urgente. Galbiati subrayó que, debido a que cuentan con poco tiempo para ajustar el engranaje del equipo, “cada entrenamiento será importante y cada partido una lección”. Esta visión pragmática lo llevó a asumir abiertamente que existen deficiencias notables tanto en la fase ofensiva como en la defensiva, áreas que requieren una intervención inmediata para alcanzar el nivel competitivo deseado.
En este sentido, el técnico reclamó la máxima cohesión del grupo, manifestando la necesidad de que todos los integrantes estén “en el barco”. Galbiati señaló que el equipo posee muchas armas para competir, pero lamentó la falta de eficacia en momentos clave, mencionando específicamente los tiros abiertos que fueron fallados, lo cual costó puntos valiosos en el marcador final.
El análisis del preparador también se centró en la etapa de preparación. Galbiati admitió que el equipo ha atravesado una pretemporada difícil, lo que ha complicado la definición de la identidad del conjunto. “Necesitamos descubrir al equipo”, confesó, reconociendo que el proceso de adaptación y descubrimiento de las mejores combinaciones aún está en marcha.
En el plano individual, el entrenador lanzó un mensaje directo a Joksimovic, reclamándole que juegue con más energía. Asimismo, desveló un ajuste táctico para los próximos encuentros: la posibilidad de utilizar a DJ Stewart en la posición de “falso cuatro”, buscando así añadir versatilidad y nuevas opciones al ataque baskonista.
A pesar de las dificultades, Galbiati se mostró optimista sobre el futuro. Destacó el orgullo de entrenar a un club que calificó como un “equipo histórico” y afirmó que la plantilla le transmite “buenas vibraciones”. Sin embargo, no ignoró la realidad exterior, afirmando que se encuentran en la Euroliga más dura de la historia, justificando esta dureza en la cantidad de dinero que han invertido los diferentes equipos de la competición.
Finalmente, el técnico matizó la petición de paciencia que ya había solicitado en su primera comparecencia. Galbiati explicó que solicita este margen de tiempo a la afición y al entorno no por falta de ambición, sino porque considera que el equipo es bueno y, por lo tanto, merece el trabajo necesario para alcanzar su máximo potencial.






