La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, llevó a cabo una intensa agenda diplomática en Nueva York, centrada en recuperar la legitimidad internacional y restablecer vínculos económicos y políticos tras años de aislamiento. Durante tres días, Rodríguez recorrió los pasillos de la diplomacia internacional, reuniéndose con líderes mundiales y responsables de los principales organismos financieros multilaterales antes de subir al estrado de las Naciones Unidas.
El encuentro más anticipado de su visita fue una conversación a puertas cerradas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrada en un hotel de Manhattan al margen de la Asamblea General. Esta reunión representa el primer contacto cara a cara entre ambos desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas. Tras el encuentro, Rodríguez expresó en redes sociales su agradecimiento al Gobierno de Trump por el apoyo brindado ante los terremotos de junio y por el respaldo al proceso de reinserción de Venezuela en los espacios multilaterales.
Sin embargo, el acercamiento ocurre en un contexto de contrastes. Horas antes de la reunión, Trump calificó a Maduro como "dictador y criminal" en su discurso ante la ONU, asegurando que Washington debe recibir el "botín" del petróleo venezolano. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, describió la reunión entre Trump y Rodríguez como breve pero importante, destacando que se discutieron la transición política y la reestructuración de la deuda como pasos fundamentales para sanear la economía y atraer reinversiones.
En el ámbito financiero, Rodríguez se reunió el lunes con los líderes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El BID, cuyo presidente Ilan Goldfajn destacó la importancia de Venezuela como miembro fundador, mantiene una deuda acumulada con el país de unos 2.500 millones de dólares, monto que deberá ser reestructurado o reembolsado antes de que Caracas acceda a nuevas líneas de crédito.
Con el Banco Mundial, la gestión se centró en la cooperación técnica y financiera y el crecimiento productivo, mientras que Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, calificó el encuentro como “productivo”. Georgieva resaltó la disposición del organismo para apoyar al país en políticas públicas y la reconstrucción tras los sismos de junio. Al respecto, la Cancillería venezolana recordó que ya se han accedido a 346 millones de dólares de recursos propios que estaban congelados en el FMI para atender dicha emergencia.
La agenda incluyó también una reunión con António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, donde se abordaron las reformas económicas, la reestructuración de la deuda y el camino hacia una democracia plena. No obstante, este diálogo ocurre mientras un informe de la Misión Internacional Independiente de la ONU señala que, aunque hay "mejoras limitadas" en derechos humanos, el aparato represivo del Estado venezolano permanece intacto.
En el plano regional y bilateral, Rodríguez saludó al presidente de España, Pedro Sánchez, quien expresó el compromiso de su país con el futuro de Venezuela. Asimismo, sostuvo reuniones con la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, para tratar la explotación conjunta de gas y seguridad marítima, y con el primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten, con el fin de relanzar canales diplomáticos y cooperación energética en el Caribe.
Finalmente, la presidenta encargada se reunió con el presidente de Chile, José Antonio Kast. Kast afirmó que su país respalda la reconstrucción de Venezuela y discutieron la regularización de los migrantes venezolanos en territorio chileno. Este encuentro marca el primer contacto desde el restablecimiento de relaciones consulares en agosto.
A pesar de los avances diplomáticos, la visita estuvo marcada por protestas de venezolanos en Nueva York y la noticia de que la líder opositora María Corina Machado no recibió permiso para ingresar a Venezuela desde Panamá. Ante este escenario, Rodríguez se centró en su gira por la legitimidad, asegurando en su discurso ante la Asamblea General que "en Venezuela habrá elecciones", aunque no precisó la fecha para su realización.



