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Netflix y la conexión ficticia entre Lizzie Borden y la asesina serial Aileen Wuornos

La serie “Monster: The Lizzie Borden Story”, de Netflix, aborda también el caso real de Aileen Wuornos, asesina en serie condenada a la pena capital. ¿Están conectados los crímenes de ambas casos?

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Netflix y la conexión ficticia entre Lizzie Borden y la asesina serial Aileen Wuornos

La reciente producción de Netflix, “Monster: The Lizzie Borden Story”, ha captado la atención del público no solo por retomar la historia de la mujer acusada de asesinar a su padre y madrastra en 1892, sino por introducir un elemento narrativo inesperado. La serie, creada por Ryan Murphy, se desvía en ciertos pasajes de la trama ambientada en el siglo XIX para trasladar la acción a la década de 1980, presentando una visita de Aileen Wuornos a la antigua casa de Lizzie Borden, la cual ya había sido convertida en un museo y hostal.

Sin embargo, es fundamental aclarar que este encuentro es una licencia creativa. No existen registros históricos que indiquen que Aileen Wuornos haya visitado Massachusetts ni que tuviera algún tipo de interés u obsesión con la vida de Lizzie Borden. Tampoco hay evidencia de que el caso de la "loca del hacha" haya servido de inspiración para los crímenes cometidos por Wuornos. La vida adulta de la asesina se desarrolló casi en su totalidad en el estado de Florida, por lo que la conexión establecida en la serie es un recurso narrativo utilizado por los productores para explorar la mente criminal y el historial de abusos que pueden llevar a una persona a cometer actos atroces.

Aileen Wuornos, quien es interpretada en esta serie por Sarah Paulson, tuvo una vida marcada por la tragedia desde su nacimiento el 29 de febrero de 1956 en Rochester, Michigan. Su madre, Diane Wuornos, la tuvo a los 16 años y la abandonó a ella y a su hermano Keith cuando Aileen tenía apenas cuatro años. Fueron adoptados por sus abuelos maternos, quienes padecían problemas de alcoholismo. A este entorno se sumó la ausencia total de su padre, Leo Pittman, un hombre que fue sentenciado a cadena perpetua en 1967 por el secuestro y abuso sexual de una niña de siete años, y quien terminó suicidándose en prisión en 1969.

La infancia de Wuornos se convirtió en una sucesión de horrores. Fue víctima de agresiones físicas y sexuales por parte de su abuelo. A los 11 años ya se veía obligada a tener relaciones sexuales con compañeros de clase a cambio de comida, drogas y cigarrillos. A los 14 años quedó embarazada y entregó a su hijo en adopción, y al cumplir los 15, tras dejar la escuela secundaria, fue expulsada de casa por su abuelo, comenzando así una vida de indigencia y prostitución para sobrevivir.

Durante los siguientes 15 años en Florida, Wuornos acumuló un historial delictivo que incluía trifulcas en bares, conducir bajo los efectos del alcohol, emisión de cheques sin fondos y un robo a mano armada que la llevó a prisión durante un año, recuperando su libertad en 1983. El único periodo de estabilidad ocurrió en 1986, cuando inició una relación sentimental con Tyria Moore, una camarera de motel en Daytona Beach.

La tragedia alcanzó su punto máximo entre 1989 y 1990, cuando Wuornos asesinó a siete hombres, todos automovilistas de entre 40 y 65 años, en un periodo de 12 meses. El primer crimen ocurrió el 30 de noviembre de 1989 con Richard Mallory; Wuornos alegó posteriormente que lo mató en defensa propia tras ser golpeada y violada. De las otras seis víctimas, cinco fueron asesinadas con una pistola calibre .22, mientras que el cuerpo de Peter Abraham Siems, desaparecido en junio de 1990, nunca fue localizado.

El arresto de Wuornos se produjo el 9 de enero de 1991. Las sospechas se basaban en testimonios de testigos y huellas dactilares halladas en objetos empeñados que pertenecían a las víctimas. La confesión final llegó el 16 de enero de 1991, luego de que la policía utilizara a Tyria Moore para obtenerla a cambio de inmunidad. Wuornos sostuvo que actuó en defensa propia frente a intentos de violación. Debido a sus crímenes, fue la primera mujer en ser designada como asesina en serie por el FBI.

Tras su juicio en 1992, fue condenada a la pena capital, recibiendo un total de seis sentencias de muerte. Aileen Wuornos fue ejecutada el 9 de octubre de 2002 mediante una inyección letal de tiopental sódico, bromuro de pancuronio y cloruro de potasio. En sus últimos momentos, rechazó su última comida y solicitó únicamente una taza de café. Sus cenizas fueron esparcidas bajo un árbol en Michigan, y en su funeral sonó la canción “Carnival” de Natalie Merchant.

El impacto de su historia ha trascendido la crónica roja, inspirando múltiples obras. Desde el documental de Nick Broomfield, “Aileen: Life and Death of a Serial Killer” (2003), hasta la película “Monster” (2003), donde Charlize Theron ganó el Oscar. Más recientemente, Netflix ha producido el documental “Aileen: Queen of the Serial Killers” (2025), sumándose a la trayectoria cinematográfica de una mujer cuyo legado de violencia continúa generando fascinación y espanto en la sociedad estadounidense.

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