El proceso sucesorio de una de las figuras más emblemáticas y queridas de la música country, Dolly Parton, ha comenzado a mostrar señales de una profunda discordia interna. Según revelan documentos judiciales presentados el pasado martes ante un tribunal en Nashville, los herederos de la artista han presentado graves acusaciones contra el sobrino del ícono musical, señalándolo como responsable de amenazas de violencia y de intentar destruir el imperio empresarial y el legado artístico de su tía.
La disputa legal ha llevado a que los representantes de la artista soliciten formalmente a un juez la implementación de una orden de restricción para mantener al acusado alejado de los negocios y de los empleados vinculados a la gestión de los activos de la cantante. Estos documentos judiciales representan los primeros indicios públicos de tensión en un proceso de sucesión que, hasta el momento, se había percibido como cuidadosamente gestionado para proteger el patrimonio de la estrella.
El centro de la controversia es Bryan Seaver, quien no solo es sobrino de la artista, sino también el propietario de la empresa encargada de proporcionar el equipo de seguridad de Parton. Seaver había gozado de una posición de extrema confianza, al punto de haber sido elegido personalmente por la propia estrella para realizar el anuncio oficial de su fallecimiento a causa de un cáncer el mes pasado. Hasta el momento, Seaver no ha respondido a las solicitudes de comentarios enviadas por la agencia Associated Press.
La solicitud de la orden de restricción temporal fue interpuesta por "She’s Alive", la entidad legal encargada de gestionar y proteger los bienes y los negocios profesionales de Dolly Parton. Esta organización está dirigida por Danny Nozell, quien ha desempeñado el rol de mánager de la artista durante largo tiempo. En los documentos presentados, se alega que Seaver comenzó a enviar mensajes con un tono progresivamente amenazador durante las últimas semanas.
Debido a esta situación, la productora "She’s Alive" tomó la decisión la semana pasada de rescindir el contrato con Bryan Seaver y con su empresa, Squadron Augmented Protection Services. La entidad justificó esta ruptura alegando que la conducta intimidatoria del empresario hacía que su permanencia en el puesto fuera totalmente insostenible.
La evidencia presentada ante el tribunal incluye una serie de mensajes de texto y correos electrónicos enviados por Seaver poco antes del fallecimiento de la cantante. Según los documentos, los mensajes iniciales contenían amenazas directas de destruir la marca de Parton. Tras la muerte de la artista, el contenido de las comunicaciones cambió hacia un tono en el que Seaver presumía de su recién adquirida fama y llegaba a autodenominarse como un "traficante internacional de armas".
Uno de los mensajes más críticos, fechado el 1 de septiembre y adjunto al expediente judicial, muestra la intención de Seaver de utilizar un medio digital para atacar la imagen de la artista. En dicho texto, Seaver afirmó: “Voy a crear un podcast dedicado a arruinar las colaboraciones de marca de Dolly y a contar las violaciones que esta gente ha cometido contra nosotros. Va a ser genial. O que me paguen, carajo”.
Además de estas amenazas económicas y reputacionales, la denuncia señala que Seaver afirmó haber trabajado para contratistas militares privados en el extranjero durante la guerra de Iraq, utilizando dicha experiencia militar como parte de sus tácticas de intimidación contra los representantes de la artista.
Las repercusiones de este comportamiento han sido severas dentro de la organización. Según consta en los documentos judiciales, el clima de hostilidad provocado por los mensajes de Seaver resultó en la renuncia del abogado especializado en fideicomisos y sucesiones de Parton, así como en la dimisión de varios empleados de "She’s Alive". La gravedad de las amenazas ha sido tal que la entidad se ha visto obligada a contratar servicios de seguridad privada para proteger a sus trabajadores, extendiendo estas medidas de protección incluso hasta sus domicilios particulares.
La orden de alejamiento solicitada tiene como objetivo principal prohibir que Bryan Seaver establezca cualquier tipo de comunicación con los abogados, socios comerciales y empleados de "She’s Alive". Asimismo, se busca que el juez le impida acercarse a menos de 304,8 metros (1.000 pies) de estas personas y que se abstenga de interferir en cualquier relación comercial de la empresa.
Este conflicto surge en un momento de balance sobre la inmensa carrera de Dolly Parton, quien dejó un legado musical compuesto por cientos de canciones, incluyendo éxitos globales como “Jolene”, “Coat of Many Colors” e “I Will Always Love You”. Su impacto comercial se traduce en más de 100 millones de ventas de discos en todo el mundo y una cifra superior a los mil millones de reproducciones en plataformas digitales.




