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Temporal climático obliga a suspender La Pampilla de San Isidro en Vicuña: Comerciantes denuncian graves pérdidas

intensas precipitaciones durante el 17 y 18 de septiembre obligó al municipio a cancelar la tradicional fiesta popular para resguardar la seguridad de los asistentes. Municipio propone celebrar un "18 Chico" en octubre o reembolsar los puestos, pero los comerciantes acusan graves pérdidas de mercadería perecible y sostienen que la medida los deja "entre la espada y la pared".

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Temporal climático obliga a suspender La Pampilla de San Isidro en Vicuña: Comerciantes denuncian graves pérdidas

La tradicional celebración de La Pampilla de San Isidro, considerada el corazón festivo de la comuna de Vicuña y uno de los puntos neurálgicos de las Fiestas Patrias en el Valle del Elqui, sufrió un golpe devastador e insospechado. Lo que se proyectaba como una jornada de intensa actividad económica y un espacio de reunión familiar terminó transformándose en un escenario de desolación, luego de que un violento temporal de viento y precipitaciones azotara con fuerza el recinto durante los días 17 y 18 de septiembre.

La fuerza del fenómeno meteorológico, que no estaba previsto con tal magnitud en los pronósticos oficiales, provocó daños estructurales significativos en el predio. La intensidad del clima derribó carpas, destruyó ramadas y destrozó diversos puestos comerciales que habían sido instalados para recibir a los visitantes. Ante la inminente amenaza para la integridad física de los miles de turistas y trabajadores presentes, el alcalde de la comuna, Mario Aros, tomó la drástica decisión de suspender de forma definitiva el evento.

Las complicaciones comenzaron a manifestarse con fuerza durante la jornada del jueves 17 de septiembre. De forma intempestiva, se levantó un vendaval con rachas de viento de extrema violencia que arrasaron con la infraestructura provisional instalada en el recinto. A pesar de que en los días previos se habían anunciado algunas inestabilidades climáticas y que en redes sociales circulaban especulaciones sobre la posibilidad de chubascos menores, la violencia del viento tomó por sorpresa tanto a las autoridades locales como a los locatarios.

El escenario se agravó posteriormente con la llegada de lluvias intermitentes pero profusas que se prolongaron hasta el viernes 18. Estas precipitaciones anegaron los accesos principales y dejaron las instalaciones completamente inservibles para el público y los comerciantes.

Al respecto, el alcalde Mario Aros confirmó la medida priorizando la seguridad de la comunidad. "Ante las condiciones meteorológicas y priorizando la seguridad de nuestra comunidad, se ha tomado la decisión de suspender la tradicional Pampilla de San Isidro. El municipio ya evalúa realizar próximamente una actividad que permita generar oportunidades para nuestros fonderos, comerciantes y emprendedores, quienes se prepararon con mucho esfuerzo para estas celebraciones", señaló la autoridad.

El edil enfatizó que la prioridad municipal fue, en todo momento, resguardar la vida humana en un evento caracterizado por su ambiente familiar. En declaraciones entregadas al diario El Día, Aros añadió: "Hemos estado recorriendo y conversando con todos los emprendedores respecto al temporal que nos afectó. Estamos viendo posibilidades de cómo poder ayudarlos. Sabemos que hay una tremenda inversión, por eso tratamos de ver alternativas y salidas para proteger su esfuerzo".

Con el objetivo de mitigar el severo impacto económico en las familias que dependen comercialmente de estas fechas, la Municipalidad de Vicuña estructuró una propuesta de contingencia. Esta consiste en la celebración de un "18 Chico", reprogramando la festividad para los días 10, 11 y 12 de octubre, manteniendo la parrilla de artistas y espectáculos que ya se encontraban contratados. Asimismo, se propusieron facilidades inmediatas, permitiendo que los comerciantes trabajaran durante el sábado y domingo posteriores al temporal, siempre que el tiempo lo permitiera. Además, se ofreció la devolución proporcional del dinero pagado por el arriendo de los terrenos a aquellos fonderos que decidan no participar en la fecha de octubre.

Sin embargo, a pesar de estas alternativas, la respuesta entre los comerciantes ha sido mixta, transitando entre el desánimo, el desconsuelo y la incertidumbre. Para la mayoría de los fonderos, las soluciones planteadas por el municipio resultan insuficientes para cubrir el volumen real de las pérdidas económicas. Los afectados indicaron que, si bien la carne y los productos congelados pueden conservarse, los insumos frescos de las cocinerías —como tomates, verduras y paltas— representan un capital perdido que no podrá ser recuperado en la reprogramación de octubre.

Nicole Araya, una de las emprendedoras afectadas, visibilizó la complejidad de la situación: "Nosotros vimos que había posibilidad de chubascos, pero jamás pensamos este nivel de viento; todo está devastado. El alcalde nos da la opción de devolver el dinero del sitio o ir al 18 Chico, pero ¿quién nos devuelve los tomates, las paltas y las verduras? Eso no dura para octubre. Yo le propuse una devolución proporcional para recuperar lo que se pierde hoy, pero la respuesta fue negativa. Quedas en jaque, entre la espada y la pared: lo tomas o lo dejas".

Por su parte, Aníbal Araya, quien realizó una inversión de 13 millones de pesos al apostar por primera vez en el recinto, lamentó la ausencia de alertas meteorológicas formales y oportunas. "Veníamos con todas las expectativas de que nos fuera bien, pero la naturaleza dijo otra cosa y hay que echarle para adelante nomás", comentó con resignación, apoyándose en la posibilidad de recuperar parte de su capital en octubre.

Finalmente, Tamara Riveros, propietaria de la fonda “Los Riveros 3.0” —un negocio transmitido por generaciones—, señaló que en sus cuatro años participando en La Pampilla jamás había vivido una situación similar. "El viento terrible, la pérdida total de todos los productos, aunque la municipalidad sí nos dio la solución de poder plantear un 18 chico, igual las pérdidas son altas, porque ya hay cosas que no se van a volver a recuperar. La inversión acá de todos los fonderos es millonaria. Pero no nos queda otra alternativa, no podemos quedarnos", precisó.

Actualmente, el recinto de San Isidro permanece en silencio y con los restos del temporal aún visibles, mientras se espera que la reprogramación del próximo mes logre amortiguar el duro revés económico asestado al comercio local.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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