Se cumplen hoy 20 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López, el albañil oriundo de Los Hornos cuya ausencia se convirtió en uno de los casos más resonantes y dolorosos ocurridos durante el periodo democrático de Argentina. López fue visto por última vez con vida el 18 de septiembre de 2006, en una fecha que coincidía con un momento crítico para la justicia argentina: un día antes de que el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata dictara una sentencia trascendental.
El 19 de septiembre de 2006, el tribunal condenó a reclusión perpetua por unanimidad al represor y exdirector de Investigaciones de la Policía bonaerense, Miguel Etchecolatz. El exfuncionario fue responsabilizado por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio. Este fallo marcó un punto de inflexión legal, ya que representó la primera vez que un tribunal incluyó la figura del genocidio en la parte resolutiva de una sentencia, dentro del primer juicio realizado tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final.
La condena de Etchecolatz tuvo un pilar fundamental: el testimonio valiente y detallado de Jorge Julio López. Para comprender la magnitud de su aporte, es necesario remitirse a su primera desaparición, ocurrida el 27 de octubre de 1976, durante la última dictadura militar. En aquel entonces, López fue confinado en diversos centros clandestinos de detención, incluyendo uno bajo el mando directo de Etchecolatz, quien fungía como la mano derecha del exjefe de la Policía bonaerense, Ramón Camps.
Durante casi tres años, López sobrevivió a un régimen de tormentos y torturas sistemáticas con el uso de picanas eléctricas. Fue testigo directo del terror de la represión y presenció la ejecución de varios de sus compañeros antes de ser finalmente liberado el 25 de junio de 1979. Casi tres décadas más tarde, López pudo reconstruir estas vivencias en una declaración judicial que dejó una marca profunda en quienes la escucharon.
Ante los jueces, López recordó con dolor su paso por el Pozo de Arana, evocando entre lágrimas los gritos de las víctimas que morían bajo el control de los represores. En su alegato del 28 de junio de 2006, confesó que en aquellas noches de horror hubiera preferido morir antes que seguir vivo, cuestionando la razón de haber tenido que sufrir semejantes atrocidades. En esa misma instancia, definió a Miguel Etchecolatz como un "asesino serial sin compasión", afirmando que el represor dirigía las matanzas y llegaba incluso a patear a los detenidos.
Estas palabras fueron capitales para que la Justicia pudiera develar la compleja trama del denominado Circuito Camps y avanzar con la condena contra Etchecolatz. El torturador falleció en julio de 2022 en una cárcel común, a los 93 años, manteniendo hasta el final su postura y sin mostrar arrepentimiento por los crímenes cometidos.
Sin embargo, el éxito judicial contra el represor selló paradójicamente la suerte de López. El 18 de septiembre de 2006, el día en que debía pronunciar el alegato final de su caso, el testigo protegido salió de su hogar en Los Hornos y nunca llegó a su destino. De este modo, Jorge Julio López desapareció por segunda vez, ahora bajo un sistema democrático y durante la presidencia de Néstor Kirchner.
A dos décadas de aquel hecho, la búsqueda de su paradero ha mostrado avances mínimos. Rubén López, hijo del desaparecido, ha manifestado que la causa ha progresado poco. Actualmente, la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP), organismo dependiente del Ministerio Público Fiscal, intenta rastrear llamadas telefónicas realizadas el 18 de septiembre de 2006. Según Rubén López, existen millones de llamadas que aún no han sido identificadas, manteniendo la esperanza de que alguna de ellas proporcione una pista certera.
Para conmemorar este aniversario, hoy a las 17 horas se llevará a cabo una marcha que partirá desde Plaza Moreno con destino a la Gobernación. En el acto se reeditará el reclamo de justicia y se planteará nuevamente la pregunta que sigue interpelando a la sociedad y al Estado: "20 años sin López, ¿a qué te podés acostumbrar?".





