ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · domingo, 18 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Abuso sexual en la Justicia: el polémico caso del fiscal que escribió "mucho sexo" a su secretaria

La mujer denunció contactos físicos no consentidos y conductas de contenido sexual durante años mientras trabajaba bajo las órdenes del fiscal Miguel Ángel Blanco García Ordás. La causa volvió a la Cámara Federal de Casación Penal

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Abuso sexual en la Justicia: el polémico caso del fiscal que escribió "mucho sexo" a su secretaria

“¡Feliz cumple Male! Por todos los años juntos y los que se vendrán. ¡Qué seas muy feliz! ¡Mucho sexo! De: Miguel”. Esta dedicatoria, que hoy forma parte central de una causa penal, fue enviada por el fiscal federal de San Martín, Miguel Ángel Blanco García Ordás, a María Aurelia, quien en aquel entonces se desempeñaba como su secretaria. El mensaje es uno de los elementos probatorios en una denuncia por presunto abuso sexual presentada por la empleada en 2017.

El proceso judicial ha transitado un camino complejo y errático desde su inicio. A la fecha, el expediente acumula dos sobreseimientos, una anulación dictada por la Cámara de Casación y un procesamiento que posteriormente fue revocado. En la actualidad, la causa ha regresado a la Cámara Federal de Casación Penal, organismo que deberá determinar la validez del segundo sobreseimiento otorgado al funcionario.

María Aurelia ingresó al Ministerio Público Fiscal en el año 1997, alcanzando eventualmente el cargo de jefa de despacho de la Fiscalía Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo de San Martín, en la provincia de Buenos Aires. García Ordás era el titular de dicha dependencia, estableciéndose así una relación de jerarquía donde ella trabajaba bajo su autoridad directa. Según el relato de la denunciante, las conductas abusivas atribuidas al fiscal se extendieron desde su ingreso a la institución hasta que fue dispuesta su transferencia, medida que ocurrió en el marco de un sumario administrativo.

De acuerdo con la información obtenida por Infobae, el mencionado sumario administrativo se inició luego de que una compañera de trabajo denunciara a María Aurelia por un supuesto daño (un "rayón") en su vehículo. Fue en el descargo presentado durante ese trámite donde la empleada relató por primera vez los hechos que atribuía a García Ordás, vinculando aquella acusación administrativa con una estrategia de hostigamiento y el hecho de que se le había negado un ascenso laboral.

La denunciante afirmó que, durante un proceso de promociones, no fue considerada para el cargo de secretaria a pesar de considerar que tenía el derecho y el mérito para acceder a él. Al realizar el reclamo correspondiente, sostuvo que García Ordás le respondió que ella “sabía qué tenía que hacer” para ser ascendida. Mientras que la querella sostiene que dicha frase posee una connotación sexual evidente, la defensa del fiscal argumentó que la expresión se refería estrictamente al desempeño laboral que la empleada debía acreditar.

Si bien la denuncia abarca numerosos episodios, el procesamiento dictado en 2024 se centró en dos hechos específicos de contacto físico. El primero ocurrió en la antigua sede de la Fiscalía, donde María Aurelia denunció que el fiscal la tomó de los hombros y la arrinconó contra un mueble mientras le decía: “qué linda que sos”. El segundo hecho se refiere a supuestos rozamientos en el sector de la cocina, donde la mujer declaró que el fiscal pasaba detrás de ella y la rozaba con su zona genital.

La querella ha insistido en que estos incidentes no pueden analizarse de forma aislada, sino como parte de un patrón de conducta. Esto incluye comentarios sobre el cuerpo de la víctima, su vestimenta y su ropa interior, así como las tarjetas de cumpleaños y las constantes convocatorias al despacho. Además de la tarjeta con la frase “mucho sexo”, el expediente contiene otra dedicatoria en la que se atribuían a María Aurelia “las virtudes de una gata”.

El relato de la víctima incluye también situaciones perturbadoras, como el momento en que García Ordás le mostró material pornográfico traído de un viaje y preservativos que guardaba en el baño de su despacho. Según la presentación, el fiscal le habría dicho que los preservativos estaban vencidos porque ella no había querido usarlos con él. Asimismo, afirmó que en otra ocasión fue convocada para leer un artículo sobre los “beneficios del semen”.

La causa cuenta con testimonios de familiares y colegas. Su madre y su hermana declararon conocer relatos sobre contactos físicos y rozamientos desde antes del casamiento de María Aurelia en 2002. Un testigo afirmó haber tenido conocimiento de una situación en la que el fiscal habría agarrado a la mujer y ella habría terminado sobre un sillón, mientras que otro testigo aseguró haber visto al funcionario acercarse por detrás al escritorio de la empleada para colocarle las manos sobre los hombros.

En el plano judicial, el juez de primera instancia sobreseyó a García Ordás en julio de 2020, fallo que fue confirmado por la Sala II de la Cámara Federal de San Martín en noviembre del mismo año. Sin embargo, la querella recurrió ante Casación, tribunal que el 25 de agosto de 2022 anuló la decisión. Casación determinó que la prueba no había sido examinada de manera integral ni bajo las pautas aplicables a casos de violencia de género, cuestionando además el argumento de que los roces fueran improbables en un ámbito laboral compartido, señalando que estas conductas suelen ocurrir de forma breve y evitando la mirada de terceros.

Tras esta anulación, se amplió la prueba y García Ordás fue citado a indagatoria. El 2 de septiembre de 2024, el juez federal lo procesó por abuso sexual en relación con los dos episodios físicos y fijó un embargo de 1.500.000 pesos, sosteniendo que la finalidad sexual debía analizarse en el conjunto de los hechos. No obstante, el 26 de diciembre de 2024, la Sala II de la Cámara Federal de San Martín revocó el procesamiento y dictó un segundo sobreseimiento, argumentando que resultaba difícil que una conducta reiterada pasara inadvertida en el lugar de trabajo.

Actualmente, la querella ha recurrido nuevamente, cuestionando que la Cámara haya vuelto a utilizar un razonamiento ya objetado por Casación en 2022 y que haya fragmentado el análisis de las pruebas en lugar de examinarlas dentro de la relación laboral denunciada. La Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal deberá ahora decidir si confirma el sobreseimiento o si ordena una nueva revisión del expediente.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video