Alerta en el mercado petrolero mundial. Arabia Saudita ha anunciado el cierre de su oleoducto Este-Oeste tras ataques con drones provenientes de Iraq, que causaron heridos y daños materiales. Este cierre pone en riesgo hasta el 4 % del suministro mundial de crudo, agravando una situación ya tensa por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Mientras el presidente Donald Trump señala a grupos respaldados por Irán que operan en Iraq, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha negado categóricamente estas acusaciones. El oleoducto Este-Oeste es vital: transporta un promedio de 6 millones de barriles diarios hacia el puerto de Yanbu, permitiendo desviar el flujo de petróleo fuera del golfo Pérsico.
La crisis se intensifica por la acción de los rebeldes hutíes en Yemen, quienes tomaron la ciudad portuaria de Mocha y la isla de Perim. Esto compromete el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía alternativa fundamental para las exportaciones saudíes. Ante el cierre de estas rutas clave, los futuros del crudo Brent y WTI subieron más del 3 %, situándose en 108 y 103 dólares por barril, respectivamente.
El impacto económico es directo. El precio del diésel en Estados Unidos ya superó los 6 dólares por galón, y analistas advierten que podría subir a 6,50 dólares si el oleoducto permanece cerrado. La urgencia es máxima: las reservas en Yanbu podrían agotarse en un periodo de entre cuatro y siete días.
Para expertos como Bob McNally, sería catastrófico que el flujo no se restablezca pronto, ya que es la ruta más importante para redirigir el crudo. Aunque se espera que se reanude un flujo parcial durante las reparaciones, una interrupción prolongada podría acelerar la crisis global.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.






