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Gobierno de José Antonio Kast omite por primera vez conmemoración oficial del golpe de Estado de 1973 en Chile

El presidente Kast defendió su decisión de no recordar la fecha, alegando que el país tiene que “mirar hacia el futuro”.

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Gobierno de José Antonio Kast omite por primera vez conmemoración oficial del golpe de Estado de 1973 en Chile

Mientras la comunidad internacional conmemoraba el 25 aniversario de los atentados terroristas que afectaron a Nueva York y Washington, Chile recordaba una fecha distinta pero igualmente significativa: el 11 de septiembre de 1973. Aquel día, un golpe militar derrocó al presidente socialista Salvador Allende, dando inicio a la dictadura liderada por el general Augusto Pinochet. No obstante, esta jornada marcó un punto de inflexión en la tradición republicana del país.

Por primera vez desde que Chile regresó a la democracia en 1990, el gobierno nacional no organizó actos ni ceremonias oficiales para recordar el derrocamiento ocurrido hace 53 años. Esta decisión rompe con la práctica establecida durante las últimas tres décadas de gobernabilidad democrática.

El presidente chileno, José Antonio Kast, justificó la ausencia de actos oficiales desde la región de Los Ríos, ubicada a unos 950 kilómetros al sur de Santiago. El mandatario afirmó que, si bien no puede borrar la historia, tampoco puede pedirle a los compatriotas que estén condenados por ella y que no puedan mirar hacia el futuro. Kast sostuvo que el mejor homenaje para la patria es enfrentar las urgencias actuales de los ciudadanos y estar en terreno para conocer los problemas que hoy afectan a los chilenos. Esta declaración se produjo tras una reunión con personas afectadas por las recientes emergencias climáticas que han golpeado diversas regiones del país.

La postura del presidente Kast ha generado fuertes cuestionamientos por parte de la oposición. El mandatario es conocido por haber defendido en el pasado el legado económico del régimen de Pinochet y por tener un hermano que formó parte del gobierno de aquel general.

Lautaro Carmona, presidente del Partido Comunista (PC), recordó al mandatario que el Palacio de La Moneda, lugar donde actualmente gobierna y reside, fue destruido por un bombardeo realizado por las fuerzas sediciosas y fascistas durante el golpe. Carmona fue tajante al señalar que Kast debe actuar como el presidente de Chile y no como un activista de derecha.

En una línea similar, el gobernador de la Región Metropolitana de Santiago, Claudio Orrego, miembro de la Democracia Cristiana, calificó la actitud del gobierno como una "mala señal". Orrego enfatizó que, para cualquier demócrata, un golpe de Estado es una desgracia que los chilenos deben procurar que nunca vuelva a ocurrir, haciendo hincapié en el sufrimiento y la estela de violaciones a los derechos humanos que dejó aquella fecha.

A pesar de la decisión de las autoridades nacionales de ignorar la efeméride, diversos sectores de la sociedad civil organizaron sus propios tributos. Un grupo de más de un centenar de personas, compuesto por dirigentes opositores y el expresidente Gabriel Boric (quien gobernó entre 2022 y 2026), se congregaron ante la tumba de Salvador Allende para rendir homenaje al mandatario fallecido durante la asonada militar.

Isabel Allende, hija del expresidente y exsenadora socialista, criticó duramente la omisión del gobierno de Kast. La dirigente afirmó que un país sin memoria no tiene futuro y subrayó que la memoria implica no solo acompañar a quienes sufrieron, sino también dignificar a las víctimas y conocer profundamente lo sucedido para proyectar una sociedad donde la violencia no sea una herramienta para resolver diferencias políticas.

Por su parte, Gabriel Boric aseguró que, si la intención del gobierno era lograr que se olvidara la fecha, el plan fracasó. El exmandatario sostuvo que no son necesarias las ceremonias oficiales para recordar la historia, ya que se trata de una memoria grabada en la esencia del corazón del pueblo chileno y transmitida entre generaciones.

En el centro de Santiago, cientos de personas participaron en una movilización donde se desplegaron pancartas con consignas como "Muerte al fascismo". Durante la marcha, manifestantes expresaron que el 11 de septiembre es un día de luto para muchas familias chilenas. Emilia Núñez, una de las asistentes, relató que para muchos chilenos aquel día fue la última vez que pudieron desayunar con sus padres, hermanos o seres queridos, razón por la cual no pueden olvidar.

La jornada de movilizaciones culminó con enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas del orden, las cuales utilizaron cañones de agua para dispersar a los asistentes. Al caer la noche, la conmemoración se trasladó a vigilias en diversas zonas de la ciudad, donde se colocaron retratos de personas asesinadas y desaparecidas durante el golpe y el periodo posterior.

El golpe de Estado de 1973 instauró una dictadura militar bajo el mando de Augusto Pinochet que se extendió durante 17 años. Según cifras oficiales, este régimen dejó un saldo de más de 3.200 personas asesinadas y aproximadamente 40.000 víctimas de violaciones a los derechos humanos.

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