Ciudadanos en Chile regresan a las calles para conmemorar una fecha que sigue presente en la memoria colectiva del país. Como ocurre cada año, se han organizado marchas para recordar el golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende en 1973.
Este aniversario número 53 se distingue de los anteriores por un hecho significativo en la gestión pública. Por primera vez desde que Chile regresó a la democracia, el Gobierno en turno ha optado por no llevar a cabo un acto oficial de conmemoración. Esta decisión rompe con la práctica establecida en los años posteriores a la transición democrática.
La determinación del presidente Kast de no realizar una ceremonia oficial ha provocado que el mandatario sea blanco de diversas críticas. Mientras que en las calles la ciudadanía continúa manifestándose para recordar los hechos ocurridos hace 53 años, la administración gubernamental ha mantenido una postura de ausencia en los actos formales de este aniversario.
El contraste es evidente: por un lado, la movilización social que persiste año tras año para conmemorar la caída del gobierno de Salvador Allende y el inicio del régimen de Pinochet; por el otro, un Ejecutivo que, en esta ocasión, ha decidido no encabezar ninguna actividad oficial. Esta situación ha puesto el foco de la discusión pública sobre el rol del Estado en la conmemoración de este evento.
La jornada transcurre así entre las consignas de quienes marchan y el cuestionamiento hacia la decisión del presidente Kast, marcando un aniversario distinto al resto de los celebrados desde el retorno a la vida democrática en Chile.
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