Natalia Pastorutti, quien siempre se ha caracterizado por mantener un perfil extremadamente bajo y resguardar su vida personal, se ha visto envuelta recientemente en una serie de versiones que sugieren una crisis profunda en su matrimonio. Según la información difundida en el programa "LAM", conducido por Ángel de Brito en América TV, la cantante y su esposo, Andrés Manini, estarían atravesando un proceso de separación que podría derivar en un divorcio complejo.
La noticia cobró relevancia a través de las declaraciones de la panelista Pilar Smith, quien sostuvo que la ruptura no estaría siendo llevada a cabo de manera armoniosa. De acuerdo con el relato de Smith, la instancia de disolución del vínculo matrimonial estaría marcada por fuertes desacuerdos económicos. Específicamente, se señaló que existen diferencias significativas en torno a la división de los bienes y cuestiones monetarias entre la hermana de Soledad Pastorutti y Manini, lo que transformaría este proceso en un divorcio conflictivo.
Para respaldar estas versiones, en el ciclo de espectáculos se mencionó que fuentes cercanas al entorno de la pareja, específicamente vecinos de la zona donde residen, habrían reportado una atmósfera de tensión en el hogar. Según los testimonios recogidos, en el último tiempo se habrían escuchado discusiones frecuentes, peleas intensas y gritos provenientes de la vivienda de la pareja. Este domicilio se encuentra ubicado en un barrio cerrado de Arequito, localidad santafesina donde también reside la reconocida cantante Soledad Pastorutti, lo que habría facilitado que la situación fuera percibida por quienes viven en el mismo sector.
Ante la creciente ola de rumores, Natalia Pastorutti fue abordada por una cronista del programa para brindar alguna aclaración sobre su situación sentimental. La artista, quien actualmente se desempeña como una de las figuras principales del programa "Es mi sueño" en la pantalla de Eltrece, optó por no entrar en detalles y decidió preservar su intimidad. En su respuesta, si bien no confirmó expresamente la ruptura ni la desmintió de manera categórica, se limitó a declarar: “Es una cuestión privada, pero los chicos están bien. Eso es lo importante”. Con estas palabras, la cantante puso el foco en el bienestar de sus hijos, evitando validar o negar las versiones sobre la crisis con su marido.
La relación entre Natalia Pastorutti y Andrés Manini es una historia que se remonta a sus años de infancia y adolescencia en Arequito, su ciudad natal. Ambos se conocieron siendo muy jóvenes y formalizaron su noviazgo a finales de la década de 1990. En entrevistas previas, Natalia había revelado que su interés por Manini comenzó cuando ella tenía apenas 13 años, llegando incluso a escribir sus sentimientos en un diario íntimo mucho antes de que el vínculo se concretara formalmente.
A lo largo de las décadas, la pareja logró navegar los desafíos que implicó la creciente exposición pública de Natalia. La cantante primero acompañó el ascenso artístico de su hermana Soledad y, posteriormente, consolidó su propia carrera como intérprete. Mientras Natalia se convertía en una figura pública, Andrés Manini mantuvo una postura constante de reserva, alejándose de los medios de comunicación y evitando que su vida privada se transformara en parte de la agenda mediática.
Tras más de 15 años de noviazgo, la pareja decidió dar el paso hacia el matrimonio. La ceremonia tuvo lugar entre los años 2013 y 2014 en un evento íntimo realizado en Arequito, rodeados de su círculo familiar y con una exposición mediática mínima, coherente con la filosofía de privacidad que siempre manejaron.
El vínculo se fortaleció con la llegada de sus hijos, Pascual, nacido en 2016, y Salvador, quien llegó en 2021. La familia había decidido establecerse definitivamente en Arequito, viviendo en las cercanías de la casa de Soledad, mientras que Natalia se desplazaba hacia Buenos Aires para cumplir con sus compromisos laborales y artísticos. Esta estructura familiar, que parecía sólida y discreta, es la que hoy se encuentra bajo el escrutinio público debido a las versiones de una separación marcada por disputas financieras.





