¿Cómo combatir el calor extremo en una ciudad de concreto? Tokio está transformando sus calles para luchar contra el efecto de "isla de calor urbana".
En una metrópolis densamente urbanizada, el asfalto y los edificios absorben radiación solar durante el día y la liberan posteriormente, elevando la temperatura del entorno. Para frenar esto, la capital japonesa implementa los llamados "pavimentos fríos".
No se trata simplemente de pintar las calles de blanco. Tokio utiliza dos tecnologías principales. Primero, el pavimento con protección térmica, que emplea pigmentos especiales para reflejar la radiación infrarroja, reduciendo la temperatura superficial en unos 8 grados centígrados bajo ciertas condiciones.
Segundo, utiliza pavimentos retenedores de agua. Estos materiales almacenan líquido que, al evaporarse, absorbe energía térmica del entorno, pudiendo disminuir el calentamiento de la superficie hasta en 10 grados.
Esta estrategia es parte de una política de infraestructura a largo plazo. Al cierre del ejercicio fiscal 2024, Tokio ya contaba con aproximadamente 200 kilómetros de estos pavimentos, con una meta de alcanzar los 245 kilómetros para el año 2030.
No obstante, el Gobierno Metropolitano aclara que el pavimento frío no es una solución única. Para reducir el estrés térmico, debe combinarse con vegetación, áreas de sombra y herramientas como el mapa Tokyo WBGT. Además, se analiza cómo la radiación reflejada puede afectar a los peatones según la posición del sol y la geometría de las calles.
La experiencia de Tokio demuestra que la adaptación climática puede comenzar desde la infraestructura cotidiana, convirtiendo el suelo que pisamos en una herramienta contra el calentamiento urbano.
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