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Exingenieros de Anthropic y OpenAI advierten que la IA podría "matar a todos los humanos" antes de que termine la década

Aunque esta tecnología ofrece nuevas posibilidades en diversos campos, su rápido avance genera preocupación e interrogantes sobre la seguridad, la privacidad, la desinformación y – en el peor de los casos – la posibilidad de que los seres humanos pierdan el control.

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Exingenieros de Anthropic y OpenAI advierten que la IA podría "matar a todos los humanos" antes de que termine la década

La inteligencia artificial (IA) avanza a un ritmo descomunal y actualmente funciona como algo más que un asistente digital para trabajadores y estudiantes. Esta tecnología es capaz de crear prototipos, depurar códigos, automatizar tareas e incluso generar videos y pistas musicales, ofreciendo nuevas posibilidades en campos como la educación, la medicina, la ciencia y la productividad. Sin embargo, su rápido avance genera preocupación e interrogantes sobre la seguridad, el empleo, la privacidad, la desinformación y la posibilidad de que los seres humanos pierdan el control de sistemas cada vez más avanzados.

Una de las advertencias más preocupantes provino del ingeniero e investigador de Anthropic, Jacob Coxon, de 27 años, quien renunció tras señalar que se está subestimando el poder de la tecnología. Coxon afirmó que, próximamente, los proyectos de IA podrán hackear cualquier cosa, revolucionar todos los ámbitos y ganar verdadero poder y recursos. El desarrollador, quien también ha trabajado en OpenAI, creadora de ChatGPT, aseguró que ambas compañías no están actuando con responsabilidad y "están jugando con nuestras vidas", pese a ser conscientes de esta realidad.

Coxon, identificado por los medios internacionales como uno de los desarrolladores de GPT-4o y GPT-4.5, aseguró que las personas que están detrás del desarrollo exponencial de la IA creen que "podrá matarnos a todos al final de esta década". Por este motivo, el ingeniero de software solicitó una coordinación entre los distintos proyectos de IA y las empresas involucradas, así como una prohibición temporal de mejorar las capacidades de los modelos.

En esta misma línea, Evan Hubinger, investigador de Anthropic, replicó los comentarios de Coxon y respaldó su postura al señalar que realmente creen con sinceridad que la IA podría matar a todos los humanos. Hubinger estimó personalmente que la probabilidad de este escenario es superior al 10% dentro de la próxima década.

Ante este panorama, el 7 de septiembre pasado, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, sostuvo que la inteligencia artificial avanzada podría representar un "riesgo existencial" para la humanidad. Por ello, Türk pidió establecer controles y límites consensuados para esta tecnología, expresando además su preocupación por el creciente poder que concentran unas pocas grandes empresas tecnológicas y por los casos en los que agentes de IA han logrado salir de entornos de prueba o actuar de maneras no previstas por sus desarrolladores. El representante de la ONU alegó que la regulación no puede avanzar a un ritmo más lento que el desarrollo de estos sistemas, exhortando a que la tecnología esté al servicio de la gente y no al revés.

Las advertencias también han llegado a la esfera política de diversos países. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió en febrero de 2026 sobre los riesgos de un desarrollo sin suficientes controles, señalando que la posibilidad de que la inteligencia artificial escape al control humano es real y alertando sobre la destrucción de puestos de trabajo, la concentración de poder y el uso de la tecnología por parte de actores maliciosos. Sánchez ha insistido en que la IA debe estar sometida a reglas comunes y defendió una inteligencia artificial "responsable" y "humanista" gobernada mediante normas internacionales.

La preocupación también se ha instalado en el Reino Unido, donde políticos y especialistas han planteado advertencias severas sobre el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial general y superinteligencia. El exministro de Defensa británico Des Browne y el científico Stuart Russell compararon los potenciales riesgos con amenazas de gran escala, mientras algunos parlamentarios pidieron un tratado internacional de seguridad. Russell advirtió sobre una catástrofe en la que la humanidad pierda el control de forma irreversible, señalando que no se tiene voz ni voto sobre si se seguirá existiendo.

Uno de los principales temores está vinculado con la ciberseguridad, ya que los sistemas avanzados pueden utilizarse para automatizar ataques, encontrar vulnerabilidades y desarrollar herramientas capaces de comprometer redes informáticas. En este contexto, Estados Unidos y China tienen previsto mantener conversaciones bilaterales sobre seguridad de esta tecnología, con especial atención a los posibles ataques cibernéticos dirigidos por inteligencia artificial.

La preocupación estadounidense también se vincula con la competencia tecnológica y militar con China, un tema central en la cumbre entre Donald Trump y su par chino, Xi Jinping. Previo a esta reunión, Washington acusó a empresas chinas de utilizar técnicas para extraer capacidades de modelos estadounidenses con el fin de fortalecer sus capacidades militares y cibernéticas, algo que Pekín rechazó, defendiendo su innovación propia y advirtiendo contra la división de la carrera tecnológica en bloques, abogando en su lugar por la cooperación internacional y el respeto a la soberanía digital.

Por su parte, en Francia y Alemania la preocupación se centra en la dependencia tecnológica, reclamando una mayor soberanía europea mediante la inversión en empresas, centros de datos y capacidad de computación para evitar quedar rezagados frente a Estados Unidos y China.

El debate actual supera la disyuntiva sobre si la inteligencia artificial es positiva o negativa. La discusión internacional se concentra en qué límites deben establecerse, quién debe supervisar los modelos más avanzados y cómo evitar que una tecnología con capacidades crecientes sea utilizada para causar daños, mientras la velocidad del desarrollo tecnológico continúa planteando un desafío constante para los gobiernos.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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