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Estudiante de 13 años en Manizales crea gafas inteligentes para apoyar la movilidad de personas ciegas

El prototipo diseñado por Michael Ramos en Manizales utiliza un sensor ultrasónico y alertas sonoras sin necesidad de pantalla ni sistemas complejos.

Estudiante de 13 años en Manizales crea gafas inteligentes para apoyar la movilidad de personas ciegas

Michael David Ramos Hurtado, un estudiante de apenas 13 años perteneciente a la Escuela Normal Superior de Manizales, ha captado la atención por su capacidad de innovación y sensibilidad social. El joven ha desarrollado un prototipo de gafas inteligentes, una herramienta tecnológica diseñada específicamente para asistir a las personas con discapacidad visual en la detección de obstáculos durante sus desplazamientos cotidianos por las vías públicas.

El origen de este proyecto no se encuentra en un laboratorio avanzado, sino en el entorno cotidiano del aula de clase. Fue allí donde Michael, observando con atención las dificultades de movilidad que enfrentan diariamente las personas ciegas, decidió buscar una solución técnica que pudiera mitigar los riesgos de accidentes en el espacio urbano. A partir de esta inquietud personal y académica, el estudiante comenzó a diseñar y construir un mecanismo portátil capaz de advertir la presencia de objetos sin necesidad de recurrir a pantallas o sistemas visuales complejos.

Desde el punto de vista técnico, el dispositivo es una muestra de ingenio aplicada a la electrónica básica y la programación. La estructura consiste en una montura de gafas adaptada que integra diversos componentes electrónicos esenciales. Entre ellos destaca el uso de un sensor ultrasónico HC-SR04, el cual es el núcleo de la detección. Para procesar la información, Michael utilizó una tarjeta de programación Arduino Nano, alimentada por una batería de 3,7 voltios, y un timbre zumbador encargado de emitir las alertas sonoras.

El funcionamiento del dispositivo se basa en la emisión de impulsos acústicos por parte del sensor ultrasónico. Estas ondas viajan por el aire, rebotan al chocar con cualquier objeto que se encuentre frente al usuario y regresan al sensor. A través de este proceso, el sistema es capaz de medir la distancia exacta entre la persona y el obstáculo. Una vez que la placa electrónica procesa estos datos, el sistema activa inmediatamente señales sonoras de advertencia para alertar al usuario.

Una de las características más relevantes del diseño es la progresividad de la alerta. La frecuencia del sonido emitido por el zumbador se intensifica a medida que la distancia entre el peatón y el objeto disminuye. Sobre este punto, Michael Ramos explicó el funcionamiento de su creación señalando que: “Cuando una persona se va a estrellar con un objeto o un obstáculo, empiezan a pitar. Entre más se acerque, más van pitando”. Esta respuesta acústica permite que el usuario tenga una noción espacial de la proximidad del peligro.

Es importante precisar que el mecanismo tiene objetivos delimitados. El dispositivo no posee la capacidad de identificar la forma o el tipo de objeto que se encuentra en la trayectoria, ni ha sido diseñado para sustituir el uso del bastón blanco tradicional, herramienta fundamental para la comunidad con discapacidad visual. Su función principal es complementar la movilidad, proporcionando una alerta auditiva de proximidad que permita al usuario detenerse o desviarse a tiempo para evitar un impacto físico durante sus trayectos.

Detrás del logro tecnológico de Michael se encuentra un sólido respaldo familiar. El avance escolar del joven cuenta con el apoyo fundamental de su madre, Julieth Hurtado, quien es la única cabeza de hogar de una familia compuesta por cuatro hijos en Manizales. A pesar de enfrentar desafíos económicos significativos, ya que sostiene su hogar con un salario mínimo, Julieth ha mantenido un acompañamiento activo y constante en el desarrollo educativo y el interés tecnológico de su hijo.

La madre de Michael resaltó no solo la capacidad intelectual del joven, sino también sus valores personales. “Maikitol es un niño muy juicioso, muy entregado a la casa, muy educado. Gracias a Dios he podido darles una buena educación”, expresó Julieth Hurtado, subrayando el compromiso del estudiante tanto con sus responsabilidades domésticas como con sus deberes escolares.

Actualmente, las gafas inteligentes no son un producto final, sino que permanecen en una fase de pruebas y mejoras técnicas. Michael continúa trabajando en el perfeccionamiento de la estructura para hacerla más práctica y eficiente, estudiando profundamente los componentes electrónicos para consolidar una herramienta que sea verdaderamente útil para la comunidad con discapacidad visual.

Más allá de este invento, el joven de 13 años ha definido una ruta clara para su futuro académico y profesional. Michael orienta sus estudios actuales hacia el campo de la tecnología y las ciencias aplicadas, impulsado por una meta ambiciosa y definida. “Yo quiero dedicarme a trabajar para la NASA”, afirmó el estudiante, proyectando su pasión por la ciencia hacia los niveles más altos de la exploración tecnológica espacial.

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