El panorama económico y productivo de Paraguay atraviesa una fase de transformaciones significativas, marcada por una notable expansión en la apertura de nuevas empresas, la diversificación de sus mercados externos y una estrategia de adaptación técnica en el sector agrícola, aunque no exenta de desafíos críticos en el área sanitaria y de control fronterizo.
En el sector sojero, los especialistas han centrado sus esfuerzos en optimizar la calidad y el vigor de las semillas. La estrategia actual prioriza materiales adaptados a suelos específicos y zonas con alta humedad, apoyándose en los avances de la biotecnología. Fernando Correa, gerente de Semillas Autógamas de Agrotec, destacó que la gestión de suelos encharcados y periodos de alta humedad es fundamental para el éxito del cultivo, especialmente en zonas donde estas condiciones pueden comprometer el establecimiento de las plantas.
Correa subrayó la importancia de analizar la compactación del suelo y el historial sanitario para asegurar que las plantas sean lo suficientemente fuertes para resistir las altas temperaturas y el exceso de agua durante los meses críticos. En cuanto a las proyecciones, se estima que la superficie total de soja cultivada podría alcanzar las 3,8 millones de hectáreas, con una producción prevista de entre 10 y 11 millones de toneladas, basándose en proyecciones históricas del cultivo.
Un cambio relevante en el calendario productivo es el adelanto de la ventana de siembra. Mientras que hace una década el proceso iniciaba entre el 10 y 15 de septiembre, actualmente los productores comienzan la siembra el 1 de septiembre, inmediatamente después del vacío sanitario. Esta medida, aplicada principalmente en las regiones Centro, Sur y Noreste del país, busca evitar el estrés hídrico y las altas temperaturas de diciembre y enero, además de facilitar el inicio temprano de los cultivos de zafriña.
Paralelamente, el dinamismo empresarial en el país muestra un crecimiento sólido. Según datos del Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (SUACE), la creación de personas jurídicas aumentó un 44% entre enero y julio, alcanzando las 5.994 nuevas firmas. De este total, las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) predominan ampliamente, concentrando 5.926 de las constituciones. Esta preferencia se atribuye a la simplificación de los procesos de formalización y la facilidad de vinculación con el sistema financiero.
La inversión acumulada por las EAS en este periodo ascendió a USD 384 millones, de los cuales el 85% es capital nacional y el 15% extranjero. Entre los principales países inversores destacan Brasil, Argentina, España y Bolivia, aunque también se registran capitales de Grecia, Australia y Japón. El capital total movilizado por todas las figuras jurídicas a través del SUACE superó los USD 455 millones. Las actividades más frecuentes de estas nuevas empresas se concentran en servicios, comercio, bienes raíces y agroganadería, además de sectores como tecnología de la información, construcción y elaboración de alimentos.
En el ámbito comercial externo, Paraguay ha logrado ampliar su presencia internacional. Un informe detalla que 43 países recibieron nuevos flujos de exportación, definiendo como casos nuevos aquellos envíos que superaron los USD 50.000 en 2026 y que no habían alcanzado dicho monto entre 2019 y 2025. El biodiésel lidera esta tendencia con una operación destacada hacia Singapur por USD 5,5 millones. Otros productos han encontrado nuevos destinos: el aceite de girasol llegó a Nepal y Malasia, el aceite de cártamo a Uruguay, y las tripas bovinas saladas a Ucrania. Asimismo, se registraron exportaciones de contenedores eléctricos modulares a Uruguay, conductores eléctricos de aluminio a Guyana y maderas chapadas a Suecia.
Sin embargo, este crecimiento contrasta con la situación alarmante reportada por la Asociación Paraguaya de Porcinocultores (APPC). Robert Bento, titular del gremio, y el asesor jurídico Luis Agüero, denunciaron el ingreso irregular de carne porcina a través de pasos fronterizos en Alto Paraná, Amambay y Canindeyú. La APPC advierte que el contrabando pone en riesgo la soberanía alimentaria y las certificaciones sanitarias del país, además de afectar la economía de los pequeños y medianos productores debido a la depreciación de precios por la sobreoferta ilegal.
El gremio ha solicitado la intervención de la Fiscalía y auditorías urgentes en puestos estratégicos como la Aduana del Puente Remanso, los puntos del Km 30 y Km 60 en Minga Guazú, el Cruce Yguazú y el control de la DNIT en Cruce Carolina. Los productores alertan que la entrada de carne sin la inspección del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) expone al hato local a enfermedades exóticas, amenazando logros sanitarios alcanzados tras años de trabajo coordinado.





