En el marco de las conmemoraciones globales dedicadas al bienestar humano, surge una reflexión fundamental sobre la estructura de los sistemas sanitarios y la manera en que se aborda el cuidado de las personas. Miriam Fuentes, académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, pone el foco en una premisa esencial bajo el concepto de que la salud empieza antes, invitando a un análisis profundo sobre el rol de la prevención y la detección temprana en la calidad de vida de la población.
Esta perspectiva se vuelve particularmente relevante al coincidir con el Día Mundial de la Atención Primaria de Salud (APS). Para Fuentes, esta fecha no es simplemente una efeméride en el calendario sanitario, sino que representa una oportunidad para evaluar y fortalecer los cimientos sobre los cuales se construye la salud pública. La Atención Primaria de Salud se define como el primer nivel de contacto de los individuos, la familia y la comunidad con el sistema nacional de salud, y es precisamente en este espacio donde se materializa la idea de que la intervención debe ocurrir antes de que la enfermedad se manifieste o se complique.
El planteamiento de que la salud comienza antes de la enfermedad implica un cambio de paradigma en la atención sanitaria. Tradicionalmente, los sistemas de salud han operado bajo un modelo reactivo, donde el paciente busca ayuda una vez que los síntomas son evidentes. Sin embargo, la visión impulsada desde la academia de Enfermería de la Universidad Andrés Bello sugiere que el verdadero éxito de la salud pública reside en la capacidad de anticiparse. Esto implica un trabajo constante en la promoción de hábitos saludables y en la prevención de riesgos, asegurando que el individuo no llegue a las etapas críticas de una patología.
Desde la disciplina de la Enfermería, el rol académico es crucial para transmitir esta visión a las nuevas generaciones de profesionales. La formación en la Universidad Andrés Bello busca que los futuros enfermeros y enfermeras comprendan que su labor no se limita al entorno hospitalario o al cuidado del enfermo, sino que se extiende hacia la comunidad. La gestión de la salud en el nivel primario requiere una sensibilidad especial hacia el entorno social y ambiental del paciente, reconociendo que los determinantes sociales influyen directamente en el bienestar antes de que sea necesaria una intervención clínica compleja.
El Día Mundial de la Atención Primaria de Salud (APS) se presenta entonces como el momento ideal para reflexionar sobre las brechas existentes en el acceso a estos cuidados básicos. Cuando se afirma que esta fecha es una oportunidad, se hace referencia a la posibilidad de repensar las estrategias de implementación de la APS, asegurando que la prevención sea la prioridad y no un complemento del sistema. La APS es la herramienta más eficaz para garantizar la equidad en salud, ya que permite llegar a los sectores más vulnerables y actuar sobre los riesgos antes de que se conviertan en crisis sanitarias.
En conclusión, la visión de Miriam Fuentes subraya que la salud no debe entenderse únicamente como la ausencia de enfermedad, sino como un estado de bienestar que se cultiva y protege desde etapas muy tempranas. Al centrar la atención en la Atención Primaria de Salud, se reconoce que el camino hacia una sociedad más sana comienza con la prevención, la educación y la capacidad de intervenir oportunamente. La oportunidad que brinda el Día Mundial de la APS es, en última instancia, un llamado a valorar y fortalecer el primer eslabón de la cadena sanitaria, recordando que la prevención es la inversión más eficiente para el futuro de la salud pública.





