La ciudad de Camagüey se encuentra en un estado de alerta debido al incremento de la criminalidad y la sensación de vulnerabilidad que experimentan sus habitantes. El hecho más reciente, ocurrido el sábado 5 de septiembre de 2026, involucró la irrupción violenta de dos hombres en una vivienda ubicada en la calle Bembeta, específicamente en el tramo comprendido entre las calles San Ramón y Horca. De acuerdo con una denuncia difundida por el periodista José Luis Tan Estrada, el ataque tuvo lugar en plena tarde, afectando a una señora de edad avanzada.
Los detalles del suceso, confirmados por fuentes locales, indican que dos individuos encapuchados aprovecharon la vulnerabilidad de la vivienda para ingresar a través de la puerta del patio. Una vez dentro, sorprendieron a la mujer y la agredieron violentamente para arrebatarle algunas prendas de vestir y un teléfono celular. La gravedad de la agresión física fue tal que resultó necesaria la intervención de una ambulancia, la cual acudió al lugar para brindar asistencia médica inmediata a la víctima.
Este episodio ha generado una profunda indignación entre los residentes del sector, quienes aseguran que el hecho no es un evento aislado. Los vecinos han denunciado que, en reiteradas ocasiones, advirtieron a las autoridades competentes sobre las deficiencias de seguridad en los patios y los accesos traseros de las viviendas de la zona. Sin embargo, afirman que no han recibido una respuesta efectiva que mitigue los riesgos, lo que ha permitido que los hechos delictivos continúen repitiéndose de manera sistemática.
El patrón de inseguridad en Camagüey se ha vuelto recurrente durante los últimos meses. En agosto del presente año, la situación alcanzó un punto crítico en el reparto Previsora, donde los vecinos se vieron obligados a capturar por su cuenta a un presunto ladrón que había ingresado al patio de una casa, debido a que los efectivos de la Policía no llegaron a tiempo al lugar de los hechos.
Asimismo, la violencia ha escalado en otras zonas de la ciudad. En abril, se registró un ataque con arma blanca cerca de la Terminal de Ferrocarril que dejó a una mujer en estado crítico. Este incidente fue el segundo asalto violento reportado en esa misma área en un lapso menor a una semana. Por otro lado, en mayo, un anciano residente del reparto Modelo logró sujetar a un hombre que intentaba robar en su hogar al mediodía; posteriormente, los vecinos procedieron a amarrar al delincuente hasta la llegada de la Policía, evidenciando una tendencia creciente hacia la justicia por mano propia ante la percepción de inacción institucional.
Estos antecedentes se remontan incluso al año 2025, cuando bandas de personas encapuchadas sembraron el terror en las viviendas de Vertientes. En aquel periodo, se reportó la brutal golpiza a una anciana de 83 años, quien fue atacada para que le robaran su dinero y su teléfono celular.
La situación en Camagüey es un reflejo de una tendencia nacional en Cuba. Datos proporcionados por el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) revelan que durante 2025 se registraron 2,833 delitos verificados en todo el país. Esta cifra representa un aumento alarmante del 115% respecto al año 2024 y un incremento del 336% en comparación con el 2023. De todos los delitos registrados, los robos fueron la categoría más frecuente, con un total de 1,536 casos.
El Ministerio del Interior reconoció en febrero de este año que los delitos contra la propiedad habían aumentado en un 25%. La institución atribuyó este incremento a la «situación económica compleja» que atraviesa el país, aunque omitió mencionar la responsabilidad del sistema en el deterioro de las condiciones de vida de la población.
A este escenario se suma una crisis interna en los cuerpos de seguridad. Se estima que aproximadamente un 20% de los efectivos policiales han abandonado la fuerza, lo que ha dejado a la población con una protección insuficiente. A pesar de la evidencia, se critica que el régimen priorice el control político sobre la seguridad ciudadana, limitándose a realizar operativos mediáticos que no abordan las causas estructurales de la criminalidad ni ofrecen soluciones reales a la inseguridad urbana.






