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La sonda New Horizons podría quedar inútil por un recorte presupuestario de la NASA

La sonda New Horizons se lanzó en 2006 con el objetivo de estudiar Plutón, el objeto reconvertido en planeta enano que en su día fue el noveno planeta de...

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La sonda New Horizons podría quedar inútil por un recorte presupuestario de la NASA

La sonda New Horizons, una de las piezas de ingeniería más exitosas en la exploración del espacio profundo, se encuentra en una situación paradójica. A pesar de que la nave se mantiene en plena forma técnica y operativa, su capacidad para seguir aportando conocimientos científicos al mundo corre un riesgo inminente. El problema no radica en un fallo de sus sistemas ni en el agotamiento de su energía, sino en una cuestión estrictamente financiera que podría silenciar sus instrumentos en un plazo muy breve.

Lanzada en el año 2006, la New Horizons tuvo como objetivo primordial el estudio de Plutón, el objeto que anteriormente fue considerado el noveno planeta de nuestro sistema solar y que actualmente está reconvertido en planeta enano. Durante su extenso viaje, la sonda realizó diversas paradas estratégicas, obteniendo datos de gran valor sobre Júpiter. Al alcanzar su destino en Plutón, la misión reveló que la actividad en la superficie de dicho cuerpo celeste es significativamente mayor de lo que la comunidad científica había previsto, proporcionando una cantidad masiva de información relevante.

Tras superar con éxito su objetivo principal, y debido a que la sonda seguía funcionando correctamente, los científicos decidieron dirigirla hacia Arrokoth, un objeto compuesto por dos lóbulos ubicado en el cinturón de Kuiper. El éxito de alcanzar distancias tan remotas fue considerado un hito tan relevante que el músico Brian May le compuso una canción. Posteriormente, el proyecto se orientó hacia un nuevo desafío: estudiar los límites de la heliosfera, para lo cual la sonda cuenta con la instrumentación necesaria.

Sin embargo, la continuidad de esta misión está amenazada. La NASA ha retenido 2 millones de dólares de su presupuesto anual, fondos que están destinados específicamente al pago de los sueldos de los científicos encargados de analizar los datos que la sonda envía a la Tierra. Esta situación plantea un problema crítico: aunque la New Horizons siga operando perfectamente en el espacio, la falta de personal humano para procesar la información convierte la misión en algo inútil. Se estima que el apagado de sus instrumentos principales podría ocurrir en tan solo un mes.

En términos de capacidad técnica, la New Horizons es superior a las misiones Voyager 1 y Voyager 2 en lo que respecta al estudio de los límites de la heliosfera, ya que dispone de instrumentos mucho más específicos. Entre ellos destacan el Pluto Energetic Particle Spectrometer Science Investigation (PEPSSI) y el Solar Wind Around Pluto (SWAP). El primero, PEPSSI, se encarga de analizar diversos tipos de partículas energéticas, incluyendo los iones de captación, que son átomos del medio interestelar ionizados y capturados por el campo magnético del viento solar. Por su parte, el instrumento SWAP se dedica al análisis preciso de dicho viento solar.

La importancia de mantener operativos estos instrumentos es fundamental para la ciencia espacial. La heliosfera actúa como una burbuja que envuelve al Sol y al sistema solar, protegiéndolo de las radiaciones cósmicas provenientes del medio interestelar. Comprender el funcionamiento de esta barrera es esencial para garantizar la seguridad de los astronautas en futuras misiones espaciales, especialmente en aquellas que impliquen estancias prolongadas en planetas como Marte.

Se prevé que entre el año 2027 y mediados de la década de 2030, la New Horizons alcance el punto donde el viento solar interactúa con el medio interestelar local, provocando su ralentización. Este punto es ideal para la recolección de datos críticos para la futura colonización espacial. No obstante, el riesgo de apagado de SWAP y PEPSSI amenaza con anular esta oportunidad.

Ante este escenario, el ex científico jefe de la NASA, James L. Green, ha iniciado una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org con el fin de salvar la misión. Por su parte, el actual administrador de la agencia, Jared Isaacman, ha indicado que se están buscando soluciones al problema. Mientras tanto, persiste la ironía de que una de las mejores sondas jamás lanzadas al espacio pueda quedar inactiva por una cuestión de financiación, demostrando que, en la exploración espacial, el presupuesto es un factor tan determinante como la tecnología.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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