El Canal de Panamá, por donde transita entre el 3 y el 5 por ciento del comercio mundial, ha comenzado a restringir el paso diario de buques para preservar sus reservas de agua dulce. Desde este jueves, los tránsitos se reducen de una media de 36 a 34 naves diarias.
Esta medida responde a la falta de lluvias asociada al fenómeno El Niño, que generó un déficit hídrico del 34 por ciento entre mayo y agosto en la cuenca de los lagos Gatún y Alhajuela. Actualmente, la restricción se divide en nueve cupos para las esclusas neopanamax y 25 para las panamax. Sin embargo, la situación podría agravarse: para el 15 de septiembre el límite bajará a 32 tránsitos diarios.
No solo se limitan los cupos; también se ha reducido el calado, es decir, la parte sumergida del barco. Tras alcanzar los 48 pies, se prevé que para el verano estacional panameño, entre enero y abril, el calado descienda hasta los 44 pies, frente a un máximo operativo de 50.
La crisis no solo afecta la logística global, sino también a la población local, ya que estos lagos abastecen a la mitad de los habitantes de Panamá, en un sistema estatal donde se reconoce la pérdida de hasta el 50 por ciento del recurso por averías y roturas.
En el ámbito financiero, la escasez de cupos ha disparado los precios en las subastas para naves sin reserva, alcanzando cifras superiores a los 5 millones de dólares, comparado con la media de 55 mil dólares a inicios de año. Además, analistas señalan que la crisis en Ormuz ha impulsado a transportistas de gas natural y licuado a redirigir sus rutas hacia el corredor América-Asia para garantizar la puntualidad de sus entregas.
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