El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó un acto en conmemoración del Día de la Industria en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico de Morón, donde trazó un diagnóstico crítico sobre la situación actual del sector productivo. Ante la presencia de referentes de diversas cámaras sectoriales y figuras clave del entramado productivo bonaerense, el mandatario provincial lanzó una advertencia directa a los industriales: el deterioro que atraviesan no es un error de gestión, sino el resultado deliberado de la política económica nacional.
Durante su discurso, Kicillof fue tajante al señalar que el gobierno de Javier Milei tiene como objetivo central la desindustrialización del país. Según el gobernador, este propósito es "constitutivo" del proyecto económico y de la llamada "batalla cultural" del Ejecutivo nacional. En este sentido, aseguró que la actual política económica está funcionando exactamente como fue planeada, ya que está produciendo la quiebra de los industriales. "No es que algo está andando mal. La política económica está funcionando en el sentido de dar los frutos esperados. Está quebrándolos a todos ustedes", afirmó.
El evento contó con una dinámica particular en la que diez industriales tuvieron la oportunidad de exponer frente al gobernador y sus ministros los problemas específicos que afectan a sus sectores. En este espacio, surgieron tensiones y visiones contrapuestas entre los propios representantes industriales. Alejandro Gentile, presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), planteó la urgente necesidad de eliminar el impuesto a los Ingresos Brutos, una petición que ya había sido trasladada previamente por un representante de Techint.
Gentile aclaró que su pedido no busca achicar el Estado, sino acercar una propuesta para mejorar la situación de las PyMES lo antes posible. Asimismo, identificó que los mayores perjuicios para la industria actualmente son la caída del consumo, el contrabando, la competencia desleal y el impacto de China.
Sin embargo, este planteo fue cuestionado por Fernando Mutti, representante de Fenaba. Si bien Mutti coincidió en que sería deseable una reforma tributaria, sostuvo que es fundamental cuidar los recursos de la provincia de Buenos Aires. Mutti elogió la gestión de Kicillof y relató que su empresa pudo invertir en una máquina abocardadora, importada desde China, gracias al financiamiento otorgado por el gobierno bonaerense. "Cuando el Estado se pone la camiseta de la industria, suceden cosas maravillosas", señaló.
La intervención de Mutti generó un nuevo conflicto, esta vez con Pablo Gaspari, representante de la Cámara de Industriales Fundidores (CIFRA). Gaspari criticó la decisión de comprar maquinaria en China cuando existe la capacidad técnica para fabricarla en Argentina. Además, Gaspari puso en duda los datos presentados al inicio del acto por el ministro de Producción, Augusto Costa, asegurando que las cifras reales del sector son peores que las expuestas por la provincia.
Por su parte, el gobernador Kicillof descartó la posibilidad de realizar cambios significativos en el impuesto a los Ingresos Brutos. Para fundamentar su postura, citó un estudio de la Fundación FADA que indica que el 94% de la carga impositiva es de carácter nacional. Kicillof admitió que se podría discutir una reducción de uno, dos o tres puntos, pero sostuvo que eso no alteraría la ecuación económica general de las empresas.
Finalmente, Kicillof cuestionó la narrativa del "libre mercado" promovida por el gobierno nacional, calificándola de mentira. Para el gobernador, lo que ocurre es una intervención del Estado fuerte para generar una política de desindustrialización deliberada. Kicillof cerró su intervención criticando a aquellos industriales que validan la macroeconomía del gobierno libertario, calificando esa actitud como un "daño autoinfligido". "Cuando los escucho decir: ‘bueno, pero la macro está bien’, siento que prácticamente es un daño autoinfligido. Es la macro lo que los está fundiendo", concluyó.






