Panamá se despide de un profesional del derecho cuya vida estuvo marcada por el compromiso con la legalidad y el servicio público. El pasado 30 de agosto de 2026, falleció un abogado de reconocida trayectoria que dedicó más de medio siglo de su existencia al ejercicio profesional, dejando un vacío significativo tanto en el ámbito jurídico como en su entorno familiar y personal. El profesional nació el 14 de julio de 1944, alcanzando una edad en la que su experiencia y conocimientos eran ampliamente valorados por sus colegas y allegados.
A lo largo de más de cinco décadas de carrera, se distinguió por una vocación de servicio inquebrantable, una integridad personal destacada y un firme compromiso con la administración de la justicia. Su camino profesional no fue solo una sucesión de cargos, sino un testimonio de respeto por las leyes y una búsqueda constante de la equidad en cada uno de los casos y funciones que asumió durante su extensa trayectoria.
Dentro de su hoja de vida profesional, destacan periodos de servicio en roles de alta responsabilidad. Entre los años 1982 y 1985, desempeñó la función de asesor del Presidente de la Asamblea de Representantes de Corregimiento. En este cargo, puso a disposición sus conocimientos técnicos y legales para brindar orientación en la toma de decisiones y en la gestión administrativa de dicha entidad, contribuyendo al correcto funcionamiento de las representaciones locales durante aquel periodo.
Posteriormente, su carrera dio un paso hacia el corazón del sistema legal del país. Entre 1985 y 1990, formó parte activa del Órgano Judicial, donde asumió la responsabilidad de ser Magistrado del Tribunal Superior del Tercer y Cuarto Distrito Judicial. Su paso por la magistratura estuvo definido por la aplicación rigurosa del derecho y una gestión basada en los principios de justicia, dejando una huella imborrable en la administración judicial de los distritos bajo su cargo.
Más allá de sus nombramientos públicos, se destacó notablemente como abogado litigante. En el ejercicio privado de su profesión, fue reconocido por abordar cada proceso con una profunda responsabilidad y un carácter firme, pero siempre manteniendo un respeto absoluto por el marco legal vigente. Esta dualidad entre la firmeza y el respeto lo posicionó como un referente para quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él en los tribunales y en la práctica diaria del derecho.
Sin embargo, para sus seres queridos, su mayor logro no se encuentra en los títulos ni en los cargos públicos desempeñados. Su legado más trascendental permanece en el núcleo de su familia, en los valores que transmitió a través de los años, en sus enseñanzas constantes y en el ejemplo de vida que dejó como guía para las generaciones siguientes. Su familia lo recuerda no solo como un profesional ejemplar, sino como un pilar de amor y sabiduría.
El profundo pesar por su partida es compartido por su esposa, Carmen Arjona Medrano de Castillo; sus hijos, Lalila, Mónica y Juan Alexander Castillo Arjona; su yerno, Alberto Castillo; su nuera, Aida Luz Moreno Salamín; y sus nietos, Alexandra, Lalique, Juan Diego y María Camila, junto al resto de sus familiares. A través de un comunicado, la familia ha expresado su sincero agradecimiento por todas las muestras de cariño, solidaridad y el acompañamiento recibido en estos momentos de dolor.
Para rendir el último homenaje a su memoria, la familia extiende una invitación a los allegados y conocidos para asistir a la Misa de Exequias. La ceremonia religiosa se llevará a cabo el próximo viernes 4 de septiembre de 2026, a las 10:30 a.m., en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. Dicho templo se encuentra ubicado en la intersección de Calle 50 y Calle 70 Este, en el corregimiento de San Francisco, distrito de Panamá, República de Panamá.
La familia agradece profundamente las oraciones, la compañía y las diversas manifestaciones de afecto que han llegado desde el anuncio de su fallecimiento, encomendando su descanso eterno al Señor y esperando que la luz perpetua brille para él.






