La situación del crédito en Argentina ha alcanzado un punto crítico, según revelan los últimos datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA). Las entidades financieras locales han llevado a cabo una drástica medida de limpieza contable, eliminando de sus balances un total de 143.143 préstamos que han sido calificados como "irrecuperables". Esta decisión responde a la acumulación de atrasos en los pagos que superan los doce meses, lo que obliga a los bancos a remover estos activos de sus carteras.
El impacto financiero de esta medida es masivo: el monto total de la deuda que los bancos pasaron a pérdida asciende a 4,4 billones de pesos. Esta cifra representa el 3,1% del volumen total de financiamiento otorgado por el sistema de crédito en el país. De acuerdo con un análisis detallado realizado por la consultora EcoGo, basado en los registros consolidados hasta mayo pasado, la mayor parte de este saldo negativo corresponde a créditos otorgados en pesos, que suman 2,9 billones, mientras que los restantes 1,5 billones de pesos corresponden a préstamos nominados en moneda extranjera.
Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo, explicó que, aunque por normativa los bancos deben retirar estos préstamos de su activo, las obligaciones siguen existiendo. Las entidades mantienen la expectativa de algún tipo de recupero, ya sea mediante gestiones judiciales o a través de la venta de estas carteras. En el caso particular de las obligaciones en dólares, el especialista vinculó este comportamiento a firmas comerciales que se encuentran actualmente en proceso de quiebra o bajo concursos judiciales.
La tendencia al descarte de saldos incobrables ha mostrado una aceleración preocupante. Para poner el salto en perspectiva, los datos indican que a finales de 2024 la cantidad de carpetas crediticias derivadas a pérdida era de 74.250, lo que representaba el 2% del stock general de préstamos. Posteriormente, la cifra aumentó a 132 mil cuentas a inicios de este año, hasta consolidarse en el récord actual. Ante la dificultad de cobro directo, los bancos aplican una práctica común: ceder o vender estos saldos morosos a estudios jurídicos por un valor menor al nominal original, trasladando la tarea de cobro forzado a los abogados.
El Banco Central clasifica los atrasos a partir de la categoría 3. Los datos procesados indican que el 54% de la cartera total en mora se encuentra actualmente en la situación 4, que agrupa a aquellos deudores con demoras de entre seis meses y un año. Para quienes se encuentran en este escalón, el retorno al circuito financiero formal es un proceso lento. Según los criterios técnicos del BCRA, un deudor en categoría 4 necesita al menos cinco meses para regularizar su perfil: tres meses consecutivos de pagos según lo acordado para bajar a la categoría 3, y otros dos meses adicionales para que su nombre sea eliminado de los registros de Veraz.
En paralelo al descarte de saldos, se ha registrado un crecimiento inédito en los procesos de reestructuración de pasivos. Según cálculos de la consultora 1816, el volumen de deuda renegociada exitosamente entre clientes y bancos alcanzó los 2,6 billones de pesos, lo que equivale al 3,7% del stock total de financiamiento, registrando máximos históricos en varias décadas.
Este fenómeno de refinanciación está altamente concentrado en cuatro entidades, que juntas aglutinan el 70% de los créditos renegociados. Banco Galicia lidera este segmento con un 32,1% del total, seguido por el Banco Provincia con el 14,7%, Santander con el 14,2% y el Banco Nación con el 9,7%.
Existe una diferencia marcada en el abordaje según la entidad. Mientras la banca privada diseña propuestas de pago reservadas y a medida, las instituciones públicas han implementado planes masivos. El Banco Nación (BNA), por ejemplo, reportó haber reestructurado 102.505 operaciones financieras para un padrón de 89.608 usuarios, con un promedio de 4,6 millones de pesos por operación.
El BNA destinó 322.600 millones de pesos para aliviar a 64.249 titulares que ya estaban en situación de mora. Asimismo, gestionó 36.424 refinanciaciones por 129.600 millones de pesos para deudores en pre-mora con tarjetas de crédito, y otras 1.832 alternativas de pre-mora por 24.100 millones de pesos. Las facilidades del banco oficial incluyen la unificación de pasivos por montos de hasta 100 millones de pesos con esquemas indexados por UVA a 120 meses, y planes digitales para tarjetas de crédito con saldos de hasta 10 millones de pesos a 60 meses con una tasa nominal anual (TNA) fija del 35%.






