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La paradoja del plástico en Panamá: Entre la recolección en ríos y la baja tasa de reciclaje

El 85% de los residuos que Wanda recoge no puede reciclarse. Panamá enfrenta el reto de evitar que el plástico llegue a sus dos mares.

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La paradoja del plástico en Panamá: Entre la recolección en ríos y la baja tasa de reciclaje

El plástico que una ciudad arroja a las calles no desaparece simplemente al ser arrastrado por la lluvia; en su camino hacia el mar, puede ser interceptado, pero el desafío persiste una vez que el residuo sale del agua. En Panamá, la lucha contra la contaminación hídrica ha mostrado avances significativos en la recolección, pero ha dejado al descubierto una realidad crítica sobre la gestión de los desechos y la capacidad de reciclaje del país.

Desde septiembre de 2022, la organización ambiental Marea Verde ha operado "Wanda", una rueda recolectora instalada en el río Juan Díaz. Esta herramienta ha logrado retirar 676 mil 500 kilos de residuos que, de no haber sido interceptados, habrían terminado en las aguas marino-costeras. Sin embargo, el éxito de la recolección choca con una cifra alarmante: solo alrededor del 15% de estos materiales puede ser reciclado.

El destino del 85% restante evidencia la fragilidad de la cadena de gestión. Una vez que los desechos son extraídos del río, comienza un proceso de clasificación, transporte y disposición final. Según explicó Laura González, directora de Marea Verde, el plástico aprovechable es entregado a una recicladora nacional, mientras que todo el material no recuperable es trasladado al relleno sanitario de Cerro Patacón. Entre los desechos más comunes se encuentran las botellas plásticas y el foam, siendo este último un material que no es reciclable.

Esta operación conlleva costos operativos considerables. El transporte de una sola tonelada de residuos hasta Cerro Patacón tiene un costo aproximado de 200 dólares, cifra que no incluye los gastos de mano de obra ni la infraestructura necesaria para mantener el sistema funcionando.

La labor de Marea Verde se extiende más allá del río Juan Díaz. En el río Río Abajo se han recolectado 86 mil kilos desde julio de 2025, y en el río Matías Hernández se han retirado 18 mil kilos desde junio de 2025. En conjunto, las intervenciones en estos tres puntos suman un total de 780.5 toneladas de residuos retirados, evitando que lleguen a las costas de un país conectado por el mar Caribe y el océano Pacífico.

A pesar de estos esfuerzos locales, el panorama nacional es complejo. De acuerdo con la línea base de la Hoja de Ruta de la Plataforma Nacional de Acción sobre los Plásticos (NPAP Panamá), se estimó que en 2022 el país generó más de 380 mil toneladas de residuos plásticos. De este volumen, apenas 5 mil toneladas fueron recicladas, lo que representa una tasa de circularidad de apenas el 1%.

El destino del plástico en Panamá es mayoritariamente lineal: un 44% (167 mil toneladas) terminó en vertederos y un 36.8% (aproximadamente 140 mil toneladas) fue quemado al aire libre. Además, se estimó que unas 16 mil toneladas de plásticos se convirtieron en contaminación acuática durante ese mismo año, aunque esta cifra no representa una medición actualizada.

Ante este escenario, emergen iniciativas de economía circular que buscan mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible. Trashforma es uno de los ejemplos más destacados. Con el apoyo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y en alianza con la Fundación Remar, esta planta de procesamiento ha reciclado más de 2 mil toneladas de materiales en menos de siete años, transformándolos en productos como vasos, bandejas, madera plástica, cercas y parques infantiles. Nicole Vander Werf, líder del proyecto, señala que su modelo genera valor económico, social y ambiental.

Asimismo, Clandestino Labs trabaja con plásticos recuperados por Marea Verde para fabricar láminas utilizadas en la creación de mesas, sillas y maceteros, demostrando que los residuos fluviales pueden transformarse en objetos de diseño y arte.

No obstante, la brecha entre la realidad actual y las metas ambientales es amplia. El Ministerio de Ambiente (Miambiente), a través de Kirving Lañas, coordinador de proyectos de la Dirección de Verificación del Desempeño Ambiental, indica que la Hoja de Ruta de la NPAP plantea metas ambiciosas para el año 2040. El objetivo es alcanzar una circularidad del plástico del 58% y reducir la contaminación plástica en un 67% respecto a los niveles de 2022.

Para lograrlo, Panamá busca superar las 92 mil toneladas de reciclaje anual para 2040, una cifra que representa casi 19 veces el volumen reciclado en 2022. El plan contempla mejorar la separación de residuos en hogares y comercios, ampliar la recolección diferenciada, desarrollar infraestructura de clasificación y fortalecer los mercados de materiales recuperados, además de implementar mecanismos de Responsabilidad Extendida del Productor y sistemas de reúso.

La conclusión es clara: retirar la basura de los ríos es una medida necesaria para proteger los mares, pero insuficiente si no se reduce la generación de residuos y se crean las condiciones para que el plástico deje de cambiar de lugar y empiece a cambiar de destino.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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