El gobierno federal de Brasil ha presentado el Proyecto de Ley Orçamentária Anual (PLOA) para el ejercicio de 2027, estableciendo una hoja de ruta financiera que busca revertir la tendencia de déficit en las cuentas públicas. Para que este proyecto se convierta en realidad, la administración deberá ejecutar un esfuerzo fiscal significativo de 70.600 millones de reales.
Esta cifra representa la brecha existente entre el déficit efectivo proyectado por el propio gobierno para el presente año, situado en 52.000 millones de reales, y el superávit que se pretende alcanzar en el presupuesto del año 2027, fijado en 18.600 millones de reales. En términos prácticos, el Ejecutivo se plantea el desafío de transitar desde un saldo negativo hacia un cierre de cuentas en azul, cumpliendo así con el núcleo de su meta fiscal.
Los ministros de Hacienda, Dario Durigan, y de Planificación, Bruno Moretti, han manifestado que es factible considerar que el Ejecutivo logrará cumplir con el centro del objetivo el próximo año. El proyecto de presupuesto para 2027, que será el primero ejecutado durante el siguiente mandato presidencial, ha sido presentado con un superávit efectivo de 18.600 millones de reales. Es importante destacar que este valor se mantiene incluso contabilizando todas las despesas que, por ley, pueden quedar fuera de la meta fiscal.
De materializarse este resultado, Brasil registraría su primer saldo positivo en las cuentas del gobierno federal en cinco años. El último antecedente de un resultado positivo se remonta a 2022, durante la gestión del ex-presidente Jair Bolsonaro, año en el que se obtuvo un superávit de 54.100 millones de reales, aunque aquel resultado se logró mediante la postergación del pago de precatórios, que son las deudas judiciales de la Unión.
Para el año entrante, la meta formal es un superávit de 73.200 millones de reales, lo que equivale al 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, el gobierno cuenta con la autorización para excluir del cálculo 64.700 millones de reales en gastos específicos, tales como los precatórios y ciertas erogaciones destinadas a la Defensa. Si se consideran estas excepciones, el gobierno asegura que cumplirá el objetivo con un margen de maniobra de 10.100 millones de reales respecto al centro de la meta, alcanzando un saldo positivo proyectado de 83.400 millones de reales.
Para alcanzar este superávit, el plan gubernamental estima un incremento de 222.100 millones de reales en las receitas primarias en comparación con las proyecciones de 2026. En contrapartida, se prevé que el aumento de las despesas sea menor, situándose en 184.500 millones de reales. El motor de este aumento de ingresos será el crecimiento del PIB, el cual el Ejecutivo proyecta en un 2,46% para 2027, una cifra que se sitúa por encima del 1,5% estimado por el mercado financiero. Debido a este crecimiento de la actividad económica, la receita total pasaría del 23,66% al 23,40% del PIB el próximo año.
El ministro de Planificación y Presupuesto, Bruno Moretti, expresó su confianza en la entrega de los resultados proyectados, subrayando la existencia de instrumentos de control sobre el gasto obligatorio y aclarando que no se contemplan nuevas medidas de recaudación. Según Moretti, el aumento de la base de despesas discricionarias proporciona las condiciones necesarias para entregar el presupuesto alineado con la meta.
En cuanto al detalle de los gastos, el gobierno prevé un aumento de 400 millones de reales para el Beneficio de Prestación Continuada (BPC). Por otro lado, las enmiendas de comisión, que suman 12.200 millones de reales y son consideradas herederas del presupuesto secreto, no fueron incluidas en el proyecto original, ya que se espera que sean incorporadas posteriormente por el Congreso.
No obstante, la proyección no está exenta de críticas. Felipe Salto, economista jefe de Warren y exdirector de la Institución Fiscal Independiente (IFI), advierte que el presupuesto podría tener despesas subestimadas. Salto señala que se proyecta una caída de la receita en relación al PIB menor que la del año actual, la cual se había visto impulsada por la recaudación del sector petrolero. El analista explica que, comparado con el Informe de Evaluación de Receitas y Despesas Primarias del tercer bimestre, el proyecto actual representa un incremento de 0,32 puntos porcentuales de la receita y una reducción de 0,2 puntos de la despesa en relación al PIB.
Asimismo, Salto considera que las proyecciones para las transferencias de ingresos y gastos son bajas, especialmente aquellas destinadas a estados y municipios. Según el economista, ni el efecto del gatillo de personal ni la reducción de 8.900 millones de reales derivada de los combustibles son suficientes para justificar una mejora tan drástica respecto al déficit de aproximadamente 0,4% del PIB proyectado por Warren para 2026.
Desde la perspectiva de la equipe económica actual, las medidas aprobadas durante el mandato del presidente Lula son suficientes para cerrar las cuentas en positivo en 2027. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, afirmó que el esfuerzo ya está plasmado en el proyecto, aunque añadió que se seguirán realizando esfuerzos tanto en el lado del gasto como en el de los ingresos. Durigan concluyó que este presupuesto busca garantizar que el próximo gobierno reciba una condición orçamentaria significativamente mejor que la que recibió la administración actual.






