Sony Music Publishing y Warner Chappell Music, en colaboración con otras editoriales musicales, han presentado una demanda conjunta ante un tribunal de California contra la empresa de inteligencia artificial Anthropic y sus fundadores, Dario Amodei y Benjamin Mann. La acción legal acusa a la compañía de haber copiado de forma ilegal decenas de miles de producciones musicales protegidas por derechos de autor con el objetivo de entrenar a su modelo de lenguaje, Claude.
El impacto financiero de esta demanda podría ser devastador para Anthropic. Las entidades demandantes exigen indemnizaciones que alcanzan los 150.000 dólares (aproximadamente 130.000 euros) por cada obra infringida. A esto se suma una reclamación de 25.000 dólares (más de 21.500 euros) por cada instancia en la que se haya eliminado la información relativa al copyright. Según ha informado Music Business Worldwide, dado que el volumen de canciones afectadas asciende a decenas de miles, la multa final podría alcanzar cifras multimillonarias.
El conflicto central radica en la naturaleza del entrenamiento de la inteligencia artificial. Mientras que las empresas del sector argumentan que es estrictamente necesario procesar cantidades masivas de información para que sus sistemas funcionen, los autores y editoriales denuncian que estas compañías se están lucrando a costa de su trabajo creativo sin haber pagado las licencias de derechos de autor correspondientes. Anthropic, que actualmente ostenta una valoración de dos billones de dólares y se prepara para su salida a bolsa, habría copiado piezas emblemáticas como "Ain’t No Mountain High Enough" de Marvin Gaye y Tammi Terrell, "Livin’ On a Prayer" de Bon Jovi, "Hallelujah" de Leonard Cohen y "Paper Rings" de Taylor Swift.
Para que un modelo de IA pueda generar textos coherentes, requiere alimentarse de bases de datos extensas. Sin embargo, la demanda sostiene que Anthropic obtuvo estos datos de manera ilícita. Los denunciantes detallan una estrategia de obtención de datos basada en la piratería: Benjamin Mann habría descargado, a través de BitTorrent, al menos cinco millones de libros pirateados del portal ruso Library Genesis (LibGen) en junio de 2021. Posteriormente, al año siguiente, empleados de la empresa descargaron otros dos millones de obras desde Pirate Library Mirror (PiLiMi). Gran parte de este material consistía en cancioneros que contenían las letras de canciones protegidas.
Además de las descargas masivas, la demanda señala que Anthropic realizó un barrido automatizado, conocido como scraping, de letras en portales autorizados como LyricFind y MusixMatch, vulnerando deliberadamente sus términos de servicio. Un punto clave de la acusación es que la IA no "aprende" escuchando la música, sino que memoriza los textos para poder reproducirlos posteriormente.
Los demandantes califican la estrategia de la compañía como "una campaña descarada de ‘torrenteo’, extracción y descarga ilegal de obras protegidas por derechos de autor a gran escala", llegando a describir el caso como "uno de los robos de propiedad intelectual más grandes y flagrantes de la historia". En este sentido, las editoriales musicales recuerdan que un juez ya había sentenciado previamente la metodología de trabajo de Anthropic en un litigio con autores de libros, calificándola como "piratería directa pero a gran escala".
Por su parte, Anthropic ha optado por una postura de resistencia legal. A través de un portavoz, la compañía declaró a TechCrunch que no está de acuerdo con las afirmaciones de los editores y que tiene la intención de defenderse enérgicamente en los tribunales.
No obstante, la demanda ha sacado a la luz documentos internos que sugieren que la empresa era consciente de la ilegalidad de sus fuentes. En chats corporativos, Mann refería a LibGen como "afectado", y un informe de planificación del año 2024 admitía explícitamente la existencia de un escaneo destructivo de libros, señalando: "No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto".
Este caso no es el único problema legal de la firma. En septiembre de 2025, Anthropic pagó 1.500 millones de dólares (casi 1.300 millones de euros) para cerrar una demanda colectiva de autores de libros, donde se dictaminó que piratear archivos para entrenar una IA es ilegal. A este escenario se suman demandas paralelas presentadas por BMG y Universal Music Group, donde esta última reclama la cifra de 3.000 millones de dólares (más de 2.500 millones de euros).





