El arzobispo de Santa Cruz, Monseñor René Leigue, ha emitido un pronunciamiento enfático dirigido tanto a las autoridades gubernamentales como a los profesionales de la comunicación, haciendo un llamado urgente a la prevalencia de la verdad. Según el prelado, esta medida es indispensable para mitigar el clima de tensión y la profunda incertidumbre que, en la actualidad, afecta a la ciudadanía boliviana. El jerarca instó a los diversos actores sociales a no perder el horizonte y a asumir con la máxima responsabilidad el momento crítico que atraviesa la nación.
En su análisis sobre la situación actual, Monseñor Leigue describió un panorama complejo donde Bolivia atraviesa diversas dificultades que impactan el bienestar cotidiano. Entre los puntos más críticos señalados por el arzobispo se encuentran las complicaciones económicas que golpean al país, la persistente falta de combustible y una creciente preocupación en torno al empleo y el dinamismo del comercio. Este escenario, según el prelado, se ve agravado por un ambiente de tensión que es alimentado constantemente por la difusión de versiones y noticias contradictorias, lo que incrementa la desorientación de la población.
Ante este contexto, el arzobispo instó a las autoridades a adoptar una postura de total sinceridad frente a la sociedad. Leigue subrayó la necesidad de que quienes ostentan el mando expliquen con claridad y transparencia qué es lo que realmente está sucediendo en el país, evitando la ambigüedad en sus comunicaciones oficiales. Para el prelado, la honestidad es un valor fundamental que debe guiar la gestión pública en momentos de crisis.
Haciendo una reflexión basada en principios espirituales, Monseñor Leigue manifestó: «El Señor nos enseña a ser sinceros, a poner nuestro lugar donde estamos. Eso estamos esperando de las autoridades, que nos digan, qué está pasando, que sean sinceros con el pueblo boliviano que está esperando». En este sentido, enfatizó que la ciudadanía no puede continuar en un estado de desconocimiento sobre los acontecimientos presentes, ni sobre lo que pueda ocurrir mañana o cuál sea el destino final de la nación, calificando el momento actual como un periodo "muy complicado".
Paralelamente, el arzobispo dirigió una crítica directa y contundente hacia los medios de comunicación y hacia todas aquellas personas dedicadas a informar sobre la coyuntura nacional. Exhortó a los periodistas a asumir su responsabilidad profesional buscando la verdad y basando sus informaciones en fundamentos sólidos. Leigue cuestionó la práctica de difundir noticias basadas en rumores o versiones superficiales, instando a los comunicadores a no dejarse llevar por los denominados «dizques», los cuales, a su juicio, carecen de sustento real y no aportan claridad ni fundamento a las noticias.
El prelado fue más allá en su crítica a la labor periodística, señalando que los profesionales de la prensa deberían enfocar sus esfuerzos en buscar noticias que realmente brinden ayuda y utilidad a la sociedad en lugar de priorizar la apariencia. En un comentario punzante sobre la superficialidad de algunas coberturas, Leigue señaló que, en lugar de centrarse en «sacarse fotitos» con diversas personas, los periodistas deberían dedicar su tiempo y capacidad a encontrar la verdad basándose en hechos fundamentados y no simplemente en comentarios escuchados.
Finalmente, Monseñor René Leigue planteó que la salida a la crisis requiere de una transformación profunda en la mentalidad de los ciudadanos y sus líderes. Propuso dejar atrás el accionar basado en intereses particulares o beneficios de grupo, para transitar hacia una búsqueda colectiva de aquello que contribuya al bien común de todos los bolivianos.
Frente a las adversidades, el arzobispo hizo un llamado a la resiliencia y a la responsabilidad individual. Pidió a la población no dejarse arrastrar por las corrientes negativas ni incurrir en acciones que busquen «echar más leña al fuego», instando a que cada persona asuma su responsabilidad personal en la búsqueda activa de soluciones que permitan superar las dificultades que atraviesa el país.






