El empresario David Murcia Guzmán, condenado a 30 años de prisión por el escándalo de la red piramidal DMG, fue trasladado el pasado sábado 29 de agosto desde el centro penitenciario La Picota, en Bogotá, hacia la cárcel de máxima seguridad de Palogordo, ubicada en el municipio de Girón, Santander. El movimiento fue reportado por Noticias Caracol durante su emisión nocturna, señalando que, hasta el momento, se desconoce el motivo oficial que originó este cambio de centro carcelario.
De acuerdo con la información suministrada por el medio de comunicación, Murcia Guzmán llegó a las instalaciones de Palogordo aproximadamente una hora y media antes del reporte. A su arribo, el interno fue recibido en el área de recepción por una junta interdisciplinaria compuesta por médicos responsables del tratamiento psicológico y otros profesionales, quienes tienen la tarea de evaluar su estado y determinar el pabellón donde será ubicado. Según las estimaciones del reporte, es probable que el empresario sea asignado a los pabellones siete u ocho.
En cuanto a su apariencia física al momento del traslado, se describió que David Murcia Guzmán vestía una camisa naranja, lucía el cabello largo y se encontraba esposado. El presentador del noticiero destacó que el condenado parecía estar en buen estado de salud, descartando así que el traslado haya tenido como detonante algún problema médico urgente.
Este movimiento carcelario ocurre en medio de una intensa batalla legal que el empresario libra para recuperar su libertad. Desde hace algunos meses, su equipo de defensa ha solicitado la liberación del condenado, argumentando que el tiempo de sentencia fijado en Estados Unidos debería ser tomado como referencia. Bajo este criterio, la defensa sostiene que Murcia Guzmán ya habría cumplido la totalidad de su pena. En el pasado, entre sus representantes legales se encontró Abelardo de la Espriella, hoy presidente de Colombia.
Específicamente, el 20 de abril, la defensa radicó una solicitud ante el Juzgado Octavo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá. El objetivo de este trámite es que el Estado colombiano reconozca la condena que Murcia Guzmán ya cumplió en territorio estadounidense. De prosperar esta petición, se buscaría la extinción de la pena de 30 años que purga actualmente por los delitos de lavado de activos y captación masiva y habitual de dinero, lo que resultaría en su libertad inmediata.
El caso de DMG, que afectó a miles de personas que perdieron sus ahorros en la red piramidal, volvió a situarse en el ojo público tras una entrevista exclusiva concedida por Murcia Guzmán al medio El Reporte Coronell en febrero. En dicho espacio, el empresario reveló que ha presentado una denuncia y una queja disciplinaria contra su antiguo abogado, Abelardo de la Espriella, a quien acusó de haber incurrido en abuso de confianza y de haber ejercido una defensa deficiente.
Según el testimonio de Murcia Guzmán, el abogado se habría apropiado de una suma estimada en 5.000 millones de pesos en concepto de honorarios, dinero que, según el empresario, nunca fue devuelto. Además, denunció que De la Espriella le solicitó 760 millones de pesos adicionales con el propósito de "tocar congresistas" para evitar la aprobación de una legislación que regularizaba el transporte de dinero en efectivo, operación que era fundamental para el funcionamiento de DMG.
Murcia Guzmán explicó que DMG contaba con su propia transportadora de valores y que, siguiendo la asesoría profesional de su abogado, aceptó entregar esos recursos para influir en el Congreso. El empresario señaló que, en aquel entonces, tenía 28 años y no percibió la operación como un soborno, aunque manifestó que hoy, con mayor madurez, interpreta aquel episodio como un acto de corrupción. Asimismo, mencionó que el abogado le cobró por la realización de una auditoría forense contable, cuyo monto exacto no precisó, pero indicó que podría ser una cifra elevada.





