La localidad de Villa Silípica se convirtió en el centro de una masiva manifestación de fe con la realización de la 9ª Peregrinación al Santuario de Mama Antula. El evento, que ya se ha consolidado como una cita fundamental para los creyentes, reunió a una multitud de personas impulsadas por la devoción y la esperanza, quienes se congregaron para honrar la figura de la primera santa argentina.
La jornada se desarrolló bajo el lema “Junto a Mamá Antula, peregrinos de la paz”, una consigna que guió cada paso de los asistentes y que definió el espíritu del encuentro. Este eje temático no solo marcó la pauta de las oraciones, sino que también subrayó el deseo de los participantes de promover la concordia y la serenidad a través de su camino espiritual hacia el santuario.
Desde las primeras horas de este sábado, se pudo observar una intensa movilización de fieles. Cientos de personas comenzaron a desplazarse hacia el destino final en Villa Silípica, iniciando un recorrido cargado de significado religioso. La convocatoria fue amplia, logrando reunir a más de 2.000 personas que no solo provinieron de las cercanías, sino que llegaron desde diversos puntos de la provincia, evidenciando el alcance y la importancia de esta manifestación en la región.
Durante el trayecto, el ambiente estuvo impregnado de una profunda espiritualidad. Los peregrinos avanzaron acompañados por imágenes religiosas, que servían como puntos de referencia y símbolos de su fe. El camino estuvo sonorizado por cantos y oraciones colectivas, elementos que permitieron a los asistentes mantener el ritmo y la motivación, transformando la caminata en un acto de oración continua y comunitaria.
Un aspecto destacado de la jornada fue el sentido de solidaridad y acompañamiento mutuo. A lo largo de la ruta, los peregrinos se apoyaron entre sí, fortaleciendo los vínculos fraternales mientras renovaban su fe. Esta dinámica de ayuda mutua reflejó los valores que la comunidad busca rescatar y poner en práctica durante el evento, haciendo que la experiencia fuera más allá de un simple traslado físico hacia el santuario.
El eje central de toda la actividad fue la figura de Mama Antula. Su legado, centrado en el mensaje de fe, la solidaridad y el compromiso incondicional con aquellos que más lo necesitan, fue el motor que impulsó la participación de tantas familias y comunidades de fe. La reflexión sobre la vida de la primera santa argentina permitió a los presentes meditar sobre la importancia del servicio al prójimo y la entrega desinteresada.
Para los santiagueños, esta peregrinación representa mucho más que un acto religioso anual; es una oportunidad fundamental para reencontrarse con una tradición que crece año tras año. La participación de numerosas familias y comunidades religiosas demuestra que el vínculo con la figura de Mama Antula permanece vigente y sigue convocando a nuevas generaciones de fieles.
La llegada al Santuario de Mama Antula marcó la culminación de una jornada donde la devoción fue la protagonista absoluta. El encuentro final permitió que los más de 2.000 asistentes compartieran un espacio de oración y encuentro, cerrando así la novena edición de una peregrinación que reafirma la identidad religiosa de la zona y el compromiso de los peregrinos por caminar juntos en busca de la paz y la esperanza.






