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Del desastre ecológico al negocio sostenible: El sargazo se transforma en materia prima en el Caribe mexicano

Cada año, toneladas de sargazo que invaden las costas del Caribe mexicano ponen en riesgo ecosistemas, vida marina y comunidades locales. Pero esta macroalga también ha dado origen a nuevas oportunidades: empresas y emprendedores la transforman en fertilizantes, cosméticos, materiales de construcción, biocarbón y otros productos sustentables.

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Del desastre ecológico al negocio sostenible: El sargazo se transforma en materia prima en el Caribe mexicano

Las costas del Caribe mexicano enfrentan anualmente una crisis ambiental debido a la llegada masiva de sargazo. Esta macroalga, que invade las playas y el mar, pone en riesgo serio los ecosistemas locales, la vida marina y la estabilidad económica de las comunidades que dependen del turismo y la pesca, particularmente en el estado de Quintana Roo. Sin embargo, lo que comenzó como un problema sanitario y ecológico ha comenzado a dar lugar a un ecosistema de emprendimiento basado en la economía circular.

El sargazo es una alga marrón que, en condiciones normales, es beneficiosa al servir como refugio, alimento y área de reproducción para diversas especies marinas. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, estas especies se distribuyen en océanos, arrecifes de coral y aguas poco profundas. El conflicto surge debido a que, desde 2011, se han registrado arribos masivos que forman densas mareas marrones. Estas acumulaciones asfixian los arrecifes de coral y ahuyentan a los visitantes, golpeando directamente la economía regional.

La magnitud del fenómeno es considerable. De acuerdo con el Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida, solo en julio se registraron cerca de 27 millones de toneladas de sargazo con capacidad de reproducirse. Además, los científicos prevén que para el año 2026 se registre la segunda mayor cantidad de esta alga en el Atlántico, el Caribe y el golfo de México. Ante este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció en julio un plan integral que contempla una inversión de 2,000 millones de pesos (aproximadamente 118 millones de dólares), el uso de buques de la Secretaría de Marina para la recolección en altamar y una mayor coordinación con la iniciativa privada.

A pesar de la gravedad, diversos actores han decidido cambiar la perspectiva sobre el sargazo. Felix Navarrete, director de Grupo Ensol y parte de la compañía Carbonwave, sostiene que visualizar el sargazo como un "ente maligno" ha limitado su aprovechamiento. Para Navarrete, el sargazo es un organismo capaz de transformar el CO2 en fibra, lo que permite refinarlo y convertirlo en diversos insumos industriales.

En el sector de la construcción, han surgido innovaciones notables. Grupo Dakatso desarrolló en 2021 el llamado "sargacreto", un material orgánico utilizado para la creación de banquetas, vialidades, carreteras, bancas y arrecifes artificiales. Este material, que destaca por su resistencia y capacidad térmica, fue implementado incluso en el tramo 5 del Tren Maya. Para producir un solo bloque de sargacreto se requieren entre 40 y 45 kilos de alga, la cual es lavada, triturada y deshidratada antes de integrarse a la fórmula del cemento.

Por otro lado, Omar Vásquez, director de Blue-Green México, creó el "sargablock". Este sistema de construcción utiliza un 40% de sargazo molido y un 60% de materiales orgánicos para fabricar ladrillos de 30 centímetros. Gracias a esta iniciativa, Vásquez ha podido construir y donar viviendas para familias necesitadas en Puerto Morelos, Quintana Roo.

El impacto también ha llegado al campo. Carbonwave desarrolló "Sarga Agriscience", un extracto agrícola derivado del sargazo reciclado que se utiliza en cultivos de frutas y verduras. Este fertilizante, que ya se exporta a Estados Unidos, Colombia y Ecuador, permite reducir en un 30% la necesidad de nitrógeno, disminuyendo así los costos y el impacto ambiental de los fertilizantes químicos tradicionales.

En materia energética, el ingeniero Miguel Aké, a través de su empresa Nopalimex, obtuvo en 2024 la patente para producir biogás a partir de sargazo, previa limpieza de sal, arena y metales pesados. En sintonía con esto, la gobernadora de Quintana Roo, María Elena Lezama, informó sobre la instalación de una planta piloto de producción de biogás con una inversión de 14 millones de pesos, así como una planta de mayor escala en Cancún.

El mercado de consumo también ha encontrado espacio para la sostenibilidad. Mario Robledo, fundador de Sargazo Sandals, transforma el alga en un biomaterial para sandalias biodegradables. Para fabricar 100 pares de calzado se utilizan 400 kilos de sargazo. Su línea de productos se ha expandido a calzado infantil, deportivo, tapetes y tenis acuáticos, comercializados en boutiques y hoteles de la Riviera Maya.

Asimismo, un grupo de cinco universitarias e investigadores fundaron EcoColor, una microempresa que fabrica lápices y colores utilizando sargazo y papel reciclado. Actualmente, producen entre 120 y 150 unidades semanales. Finalmente, Carbonwave continúa explorando el sector de la cosmética y la moda, desarrollando emulsificantes naturales para cremas, cuero vegano y telas no tejidas, aunque estos últimos aún se encuentran en fase de desarrollo.

Aunque el aprovechamiento masivo del sargazo aún enfrenta retos significativos en cuanto a regulación, recolección y tratamiento a gran escala, estas iniciativas demuestran que es posible mitigar el daño ambiental generando empleos y transformando un residuo problemático en un motor de economía circular.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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