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CRISPR: Una única modificación genética reduce el colesterol LDL en un 50 % durante un año

Científicos informaron que una única modificación de un gen clave redujo en aproximadamente un 50 % el colesterol que obstruye las arterias durante todo un año sin efectos adversos.

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CRISPR: Una única modificación genética reduce el colesterol LDL en un 50 % durante un año

Científicos han informado sobre un avance significativo en el tratamiento de la hipercolesterolemia mediante el uso de la tecnología de edición genética CRISPR-Cas9. Según los resultados de un estudio piloto publicados en el New England Journal of Medicine (NEJM) en noviembre de 2025, una única modificación de un gen clave logró reducir aproximadamente en un 50 % el colesterol que obstruye las arterias, manteniendo este efecto durante un año completo y sin presentar efectos adversos graves.

La investigación se centró en un grupo reducido de 15 pacientes que presentaban niveles de colesterol peligrosamente altos y que no respondían a los tratamientos farmacológicos convencionales. El objetivo primordial del estudio era evaluar la seguridad de cinco dosis distintas de una infusión de modificación genética. Para ello, se utilizó la herramienta CRISPR-Cas9, un sistema biológico que funciona como una "tijera" molecular capaz de cortar puntos específicos del genoma para modificar, activar o desactivar un gen determinado.

El Dr. Steven Nissen, director académico del Instituto del Corazón, Vascular y Torácico de la Familia Sydell y Arnold Miller de la Cleveland Clinic en Ohio y autor principal del estudio, reflexionó sobre la magnitud del avance. Nissen señaló que, hace 15 años, una propuesta de este tipo habría sido considerada descabellada, subrayando la evolución tecnológica en el campo de la genética médica.

Una actualización reciente del estudio, también publicada en el NEJM, ha abordado una de las dudas más críticas de la intervención: la durabilidad de los efectos. El Dr. Luke Laffin, cardiólogo preventivo de la Cleveland Clinic, explicó que la gran incógnita era si el tratamiento sería de una sola aplicación definitiva. Los nuevos datos indican que las reducciones de triglicéridos y de lipoproteína de baja densidad (LDL) —conocida como colesterol "malo"— observadas a los 60 días se mantuvieron estables durante más de un año, especialmente en aquellos pacientes que recibieron la dosis más alta.

La relevancia de este hallazgo radica en que el colesterol LDL y los triglicéridos son factores determinantes en el desarrollo de enfermedades cardíacas, que representan la principal causa de muerte en adultos a nivel global. La Dra. Ann Marie Navar, profesora asociada de cardiología en el Centro Médico UT Southwestern de Dallas, destacó que este procedimiento podría transformar la vida de los pacientes jóvenes con formas graves de la enfermedad. Navar argumentó que, para una persona de 20 años con colesterol elevado, un tratamiento único es mucho más viable que la dependencia de pastillas diarias o inyecciones quincenales durante seis décadas.

Además, la terapia CRISPR aborda un problema crítico de salud pública: la falta de adherencia a los tratamientos. Según los investigadores, solo la mitad de los pacientes toma sus medicamentos para el colesterol con una regularidad superior al 80 %, y entre el 33 % y el 50 % abandona el uso de estatinas durante el primer año.

El fundamento científico de esta terapia se basa en una mutación natural del gen ANGPTL3 (proteína similar a la angiopoyetina 3), el cual regula el colesterol LDL y los triglicéridos. En aproximadamente una de cada 250 personas en Estados Unidos, este gen está desactivado de forma natural, lo que resulta en niveles extremadamente bajos de grasas en sangre y una protección drástica contra las enfermedades cardiovasculares sin consecuencias negativas aparentes. La terapia CRISPR busca replicar esta protección modificando el gen específicamente en el hígado, el órgano encargado de sintetizar triglicéridos y producir colesterol.

En cuanto a los resultados cuantitativos, los pacientes que recibieron la dosis más alta (0,8 miligramos por kilogramo) mostraron una disminución promedio del 55 % en triglicéridos y cercana al 50 % en colesterol LDL a los dos meses. Al cabo de un año, estas cifras se mantuvieron en un 48 % y 53 % respectivamente. Aunque el Dr. Pradeep Natarajan, de la Facultad de Medicina de Harvard, señaló que existen fármacos actuales con una potencia similar o superior, subrayó la dificultad de alcanzar niveles de LDL de 40 o 50 solo con dieta y estilo de vida en pacientes de alto riesgo.

Respecto a la seguridad, los efectos secundarios fueron mínimos, destacando principalmente irritaciones en los puntos de infusión. Se registró un caso de hernia discal y otro de aumento de enzimas hepáticas que se normalizaron en dos semanas. Aunque un paciente falleció seis meses después de la infusión, el Dr. Nissen aclaró que el sujeto padecía una enfermedad cardiovascular avanzada y había recibido la dosis más baja (0,1 mg/kg), la cual no produce efecto, por lo que el fallecimiento no se considera relacionado con el estudio.

El tratamiento también provocó una reducción del 20 % en el colesterol HDL (colesterol "bueno"). Debido a esto, la FDA ha recomendado un seguimiento de los participantes durante 15 años para monitorear posibles efectos adversos a largo plazo. Actualmente, se desarrolla un nuevo ensayo en Estados Unidos y Australia con hasta 40 personas recibiendo la dosis alta, paso previo a los ensayos de fase 2 y 3 necesarios para la aprobación general de la FDA.

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