Durante la jornada del pasado viernes 28 de agosto, el territorio costarricense registró una serie de eventos sísmicos que, aunque fueron catalogados como leves, captaron la atención de los especialistas y de la población debido a una particularidad técnica en sus reportes. El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) detalló la ocurrencia de cinco sismos en diversas regiones del país, los cuales compartieron una característica inusual: todos fueron reportados con una profundidad de 0.0 kilómetros.
Este dato generó inquietud inicial, ya que la profundidad de un sismo es un factor determinante para comprender la naturaleza del evento y su posible impacto en la superficie. La coincidencia de cinco eventos distintos, todos con el mismo valor de profundidad cero, llevó a la generación de alertas y dudas sobre lo que podría estar sucediendo en la corteza terrestre del país.
En cuanto a la ubicación de estos eventos, los reportes oficiales del Ovsicori distribuyeron los epicentros en tres provincias distintas. En la provincia de Cartago, se identificaron dos puntos de actividad: uno situado en las cercanías de Cot de Oreamuno y otro localizado en las proximidades del Conventillo de El Guarco. Ambos eventos se mantuvieron dentro de la categoría de sismos leves.
Por su parte, la provincia de Heredia también registró dos de estos movimientos. El primero fue localizado a 5.2 kilómetros al este de Legua de Heredia, mientras que el segundo se situó a 1.1 kilómetros al noroeste de Sitio Puente Tierra, en la zona de San Rafael de Heredia. Finalmente, el quinto sismo se reportó en la costa pacífica, específicamente a 7.4 kilómetros al sur de Boca Naranjo, en el cantón de Quepos, provincia de Puntarenas.
Ante la creciente incertidumbre y la alerta generada por estos registros con profundidad de 0.0 kilómetros en puntos tan distantes entre sí, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) decidió intervenir de manera oportuna. La institución científica emitió un pronunciamiento oficial con el objetivo de brindar claridad y tranquilidad a la ciudadanía, evitando así que se propagaran interpretaciones erróneas sobre la estabilidad geológica del territorio.
En el comunicado emitido por la entidad, se explicó detalladamente que estos registros no deben ser interpretados como una señal de peligro ni como una anomalía real en la estructura de la corteza terrestre. Según informó la institución, la cifra de profundidad cero no es el resultado de un fenómeno geológico superficial, sino que obedece a una razón estrictamente técnica relacionada con la infraestructura digital del observatorio.
El OVSICORI-UNA aclaró que el reporte de profundidad cero está directamente vinculado al proceso de actualización de su software de localización automática de sismos. Esta herramienta es la encargada de procesar los datos recibidos por las estaciones sísmicas y calcular, de forma automatizada, la ubicación y la profundidad de cada evento. Durante la implementación de estas mejoras tecnológicas en el sistema, se produjeron estas lecturas erróneas en el parámetro de profundidad.
De esta manera, la institución científica subrayó que los sismos ocurrieron efectivamente, pero que el dato de la profundidad fue un error de lectura derivado de la actualización del software. Se enfatizó que no existe ninguna anomalía en la corteza terrestre que justifique tales valores, y que la situación fue una incidencia técnica y no un evento geofísico extraordinario.
Con esta aclaración, el OVSICORI-UNA reafirma la importancia de basar la información sísmica en los canales oficiales, especialmente cuando se trata de datos técnicos que pueden parecer inusuales durante procesos de mantenimiento o modernización de los sistemas de monitoreo nacional.






