Durante el I Coloquio Internacional "Fidel Legado y Futuro", la periodista Magda Resik Aguirre, directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, compartió una serie de reflexiones y testimonios personales sobre la relación del líder de la Revolución cubana con las artes y las letras. En su intervención, Resik subrayó la convicción de Fidel Castro de que la cultura es el primer elemento que debe salvarse, pues sin ella no es posible alcanzar la libertad.
En el marco de la proximidad de los 65 años de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), organización fundada por el propio Fidel el 22 de agosto de 1961, la periodista recordó que la entidad fue concebida como un espacio donde todas las expresiones artísticas y estilos creativos pudieran hallar un lugar. Para Castro, el apoyo a los intelectuales y artistas fue una prioridad comparable a la educación, llegando a afirmar que la batalla principal de la Revolución se libró en el campo de las ideas para enfrentar la cultura impuesta y crear una conciencia de Patria.
Resik relató una experiencia personal ocurrida en noviembre de 1998, durante el VI Congreso de la UNEAC en el Palacio de las Convenciones. En aquel encuentro, Fidel se refirió a la colonización cultural y criticó la estética de "lo banal globalizado", ejemplificando este fenómeno con el rediseño del café El Carmelo en El Vedado, cuya identidad original se había desdibujado. Tras este episodio, el líder concedió una entrevista a la periodista en la que describió que un auditorio de artistas comprometidos con el futuro del país era su "mejor anfetamina".
Un punto central de la reflexión fue la lucha contra el racismo y la discriminación racial. Fidel recordó que la Revolución tuvo que enfrentar una cultura heredada y prejuicios profundamente arraigados, citando el ejemplo del Parque Vidal en Santa Clara antes de 1959, donde existían segregaciones espaciales entre blancos y negros. El líder señaló que la igualdad racial se vuelve relativa ante la pobreza y la incultura heredada. Asimismo, compartió experiencias personales de discriminación vividas en Estados Unidos y el hecho de haber sido expulsado de un hotel cerca de la ONU en 1960, lo que lo llevó a refugiarse en Harlem.
En cuanto a su formación personal, Fidel se describió como un lector voraz. Resik mencionó que el líder promovió la alfabetización y la creación de una imprenta nacional bajo la premisa de que los pueblos ignorantes son más fáciles de engañar y explotar. Entre sus preferencias literarias destacaron los libros de historia, especialmente sobre las guerras napoleónicas, César, Aníbal y Alejandro Magno, así como la historia de Cuba. También mencionó su gusto por las biografías de Stefan Zweig y su estrecha amistad con Gabriel García Márquez, con quien intercambiaba observaciones precisas sobre los detalles de sus novelas.
En el ámbito artístico, Fidel expresó su predilección por la música clásica y el cine, destacando la genialidad de Charles Chaplin y el humor de Mario Moreno "Cantinflas". Sobre la evolución tecnológica, el líder fue tajante al afirmar que el libro no moriría frente a la tecnología, citando la permanencia de obras como La Ilíada y La Odisea.
Finalmente, la intervención resaltó la visión de Fidel sobre la globalización, la cual asociaba con la desinformación y la mentira, advirtiendo sobre los riesgos de homogeneizar la cultura a través de transnacionales de comunicación. Resik concluyó citando a Abel Prieto, quien definió que para Fidel la cultura no fue algo ornamental, sino una energía transformadora y la única vía capaz de conducir a la emancipación humana.






