Tres funcionarios del Servicio Secreto de Estados Unidos, incluido el director de comunicaciones Anthony Guglielmi, han sido puestos en licencia administrativa mientras se investiga una posible conducta indebida.
De acuerdo con fuentes familiarizadas con la decisión y confirmación del organismo, a estos tres empleados, que forman parte de la oficina de comunicaciones y no tienen rango policial, se les retiraron temporalmente sus acreditaciones de seguridad y el acceso a sus dispositivos de trabajo. Esta es una medida habitual durante las investigaciones internas.
A través de un comunicado, el Servicio Secreto informó que la Oficina de Responsabilidad Profesional es la encargada de investigar el incidente. El organismo subrayó su compromiso con los más altos estándares de profesionalismo e integridad, señalando que en su misión de proteger al presidente y a otros altos funcionarios del Gobierno no hay margen de error.
Esta medida llega en un periodo de intenso escrutinio para el Servicio Secreto. Recientemente, se revelaron informes sobre una maniobra secreta para evacuar a Donald Trump de Turquía y se realizaron interrogatorios sobre filtraciones relacionadas con dicho viaje. Asimismo, un agente asignado a la escolta del vicepresidente J.D. Vance fue suspendido previamente por sospechas de filtrar información sobre sus viajes.
El director de comunicaciones, Anthony Guglielmi, quien no ha respondido a las solicitudes de comentarios, estuvo al frente del organismo durante momentos críticos, incluyendo varios intentos de homicidio contra Donald Trump. Uno de estos incidentes, ocurrido en Butler, Pensilvania, derivó en la renuncia de la directora de la institución. Previamente, Guglielmi se desempeñó como jefe de comunicaciones de los departamentos de policía de Chicago y Baltimore durante periodos de agitación civil.
La investigación interna sobre la conducta de estos funcionarios continúa en curso.
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