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El dólar supera los $1.500: Presión por bonos y cierre de posiciones bancarias ponen a prueba a Caputo

Ls bancos deben recomprar las divisas que vendieron para hacer tasa en pesos y cerrar sus posiciones de fin de mes.

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El dólar supera los $1.500: Presión por bonos y cierre de posiciones bancarias ponen a prueba a Caputo

El mercado cambiario registró este lunes un movimiento significativo al romperse la barrera de los $1.500, un límite que el Gobierno nacional había defendido con firmeza durante las últimas semanas. El dólar mayorista experimentó un incremento de $11, cerrando la jornada en $1.510, cifra que representa un récord nominal. En sintonía con este movimiento, el Banco Nación ajustó el valor del dólar minorista a $1.530, mientras que el dólar blue finalizó en $1.560 y el contado con liquidación alcanzó la zona de los $1.598,50.

Este ascenso no ocurre de manera aislada, sino que se produce en un marco de temporalidad crítica. La subida se da apenas dos días antes de que el tipo de cambio determine el monto que el Tesoro deberá abonar por la letra dólar linked D31G6. El próximo miércoles 26 se tomará el valor de referencia para este título, del cual permanecen en circulación aproximadamente 3.000 millones de dólares. Cabe destacar que este volumen es consecuencia del escaso resultado obtenido en el canje impulsado por el Ministerio de Finanzas, cuyo objetivo era reducir el vencimiento de dicha deuda.

En el ámbito de los operadores financieros circula una lectura específica sobre este escenario: se plantea la hipótesis de que el ministro Luis Caputo podría tolerar una suba acotada de la moneda estadounidense hasta que se cumpla el fixing del miércoles. Según esta interpretación, la contrapartida necesaria sería que los grandes actores del mercado no transformen esta corrección, que sería administrada, en una corrida cambiaria. Aunque no existe una confirmación oficial de un acuerdo de este tipo, los operadores sostienen que es una teoría que encaja con el comportamiento observado en las últimas ruedas.

Un indicio de esta pulseada ocurrió el pasado viernes, cuando el dólar mayorista operó durante varios minutos en $1.500, pero una operación ejecutada sobre el cierre logró posicionarlo en $1.499. Sin embargo, este lunes el Gobierno finalmente permitió que la cotización atravesara ese límite psicológico y técnico.

Paralelamente a la presión por los bonos, existe otro factor determinante y menos visible: la recomposición de la Posición Global Neta en Moneda Extranjera de las entidades bancarias. El viernes 28 se presenta como una fecha clave para los bancos, ya que cierran el mes después de haber aprovechado, durante gran parte de agosto, el rendimiento extraordinario de los instrumentos denominados en pesos.

La mecánica de esta operatoria es clara. Los bancos tienen la capacidad de reducir su posición en moneda extranjera durante el transcurso del mes para obtener pesos y colocar ese capital en instrumentos que pagan tasa de interés. Se trata, esencialmente, de un carry trade ejecutado desde el propio balance bancario. Al acercarse al cierre del período, las entidades deben desarmar sus posiciones en pesos y recomprar dólares para adecuar nuevamente su posición cambiaria según las normativas.

Es importante señalar que esta maniobra no es ilegal ni irregular, ya que se encuentra contemplada dentro de las normas prudenciales del Banco Central de la República Argentina (BCRA). No obstante, esto no elimina el impacto sobre las reservas brutas; por el contrario, engrosa la fotografía de las reservas brutas sin que se modifique en la misma magnitud la disponibilidad real de divisas del ente emisor.

Esta dinámica pone en cuestión el argumento recurrente de los bancos, quienes afirman que los depósitos en dólares son pasivos inmovilizados que generan costos y ofrecen poco margen de rentabilidad. En la práctica, la administración integral de su posición cambiaria les permite combinar dólares, pesos, derivados e instrumentos financieros para capturar rendimientos. En un contexto de tasas altas y un dólar relativamente estable, esta gestión se convierte en una fuente relevante de ganancias financieras. El negocio es especialmente atractivo cuando el Gobierno ofrece una tasa en pesos que supera la velocidad de desplazamiento del dólar.

El riesgo surge precisamente en la etapa final del ciclo: cuando múltiples entidades necesitan recomponer sus posiciones en dólares simultáneamente, la demanda se concentra en muy pocas jornadas. Por este motivo, la semana actual reúne dos presiones convergentes sobre el mercado: el fixing del miércoles para el pago de la posición dólar linked y el cierre de posición cambiaria de los bancos hacia el viernes.

En este escenario, Caputo debe administrar una suba que permita atravesar el vencimiento del miércoles sin que el mercado interprete que se ha levantado el "dique" de contención. Si bien el Gobierno cuenta con margen formal, ya que el techo de la banda cambiaria se ubica en $1.871,95 (aproximadamente un 24% por encima del mayorista), el problema reside en la señal enviada. Tras semanas de utilizar diversos mecanismos para sostener el dólar cerca de los $1.500, una corrección demasiado brusca podría acelerar la dolarización en el momento exacto en que los bancos requieren recomprar divisas.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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