ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · viernes, 23 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

EE. UU. registra señales de descenso en las tasas de obesidad impulsadas por nuevos fármacos

Estudo aponta redução da obesidade nos EUA pela primeira vez em anos

Audionoticia

Escucha el reporte completo

EE. UU. registra señales de descenso en las tasas de obesidad impulsadas por nuevos fármacos

Los Estados Unidos han lidiado con una epidemia de obesidad persistente desde finales de la década de 1970. Durante décadas, las estadísticas mostraron un incremento continuo y preocupante en el peso de la población. Sin embargo, nuevas evidencias sugieren que esta tendencia podría estar comenzando a revertirse, señalando un posible punto de inflexión en la salud pública del país.

Benjamin Rader, epidemiólogo del Hospital Infantil de Boston y de la Facultad de Medicina de Harvard, quien se especializa en la investigación de tendencias sanitarias mediante el análisis de grandes bases de datos, afirma que existen señales claras de un cambio. En 2024, Rader y su equipo publicaron un estudio basado en datos de más de 16 millones de adultos, el cual sugiere que la prevalencia de la obesidad cayó en 2023, marcando la primera reducción de este tipo en más de diez años.

Este hallazgo es respaldado por otros indicadores. La Pesquisa Nacional de Exame de Saúde e Nutrição (National Health and Nutrition Examination Survey) también registró una ligera disminución entre los años 2021 y 2023. Asimismo, diversos levantamientos más recientes han aportado evidencias adicionales que apuntan hacia una caída en las cifras de obesidad.

Este fenómeno coincide con la llegada al mercado de una nueva generación de medicamentos destinados a la pérdida de peso. El uso de los agonistas del receptor de GLP-1, específicamente fármacos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, ha experimentado un crecimiento acelerado en los Estados Unidos. Según los datos analizados, el número de prescripciones de estos medicamentos se cuadruplicó entre 2021 y el inicio de 2026.

Originalmente, algunos de los principios activos de estos fármacos fueron desarrollados para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Su funcionamiento se basa en imitar un hormona intestinal producida de forma natural por el organismo, la cual promueve la sensación de saciedad y ralentiza el vaciado gástrico, permitiendo que muchos pacientes logren una pérdida de peso significativa. Para Rader, el impacto de estos medicamentos en los datos estadísticos parecía inevitable y existe una confianza moderada en que estén causando un efecto real en la población.

Por su parte, Peminda Cabandugama, endocrinólogo y portavoz de The Obesity Society, sostiene que existen evidencias robustas que demuestran una caída significativa de la obesidad. En declaraciones enviadas a la DW, Cabandugama explicó que la opinión general en el sector es que los medicamentos basados en GLP-1, sus combinaciones y su uso creciente, sumados a una mayor atención pública sobre la importancia del control del peso, han desempeñado un papel directo e importante en esta reducción.

No obstante, la comunidad científica mantiene un debate sobre la causalidad y la permanencia de esta tendencia. Benjamin Rader advierte que aún no existe una prueba definitiva de una relación causal directa y global. Si bien no duda de que los fármacos han provocado pérdida de peso en individuos, considera que es prematuro afirmar si esto conducirá a una estabilización, a una reducción permanente o a un descenso más lento en los próximos 20 años.

En sintonía con esta cautela, Cabandugama sugiere que los números actuales también podrían estar influenciados por cambios de comportamiento ocurridos durante y después de la pandemia de Covid-19. Desde su perspectiva, las tendencias actuales son probablemente el resultado de una convergencia de múltiples elementos: el uso de fármacos, cambios conductuales post-pandemia y una mayor concienciación general sobre el control ponderal.

A pesar de estos indicios, no todos los investigadores coinciden en que la caída sea permanente. Un estudio realizado por el Instituto de Métricas y Evaluación en Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en Seattle, presenta una proyección distinta. El IHME prevé que las tasas de obesidad seguirán aumentando hasta 2035, estimando que la proporción de adultos obesos podría subir del 42,5% registrado en 2022 al 46,9% para el año 2035.

Ante estas predicciones, Rader señala que muchos de los modelos de proyección se basan en datos previos a la explosión del uso de los medicamentos GLP-1 y podrían estar superestimando el peso futuro de la obesidad al no contabilizar el efecto de estos fármacos. Por otro lado, los autores del estudio del IHME argumentan que solo una pequeña fracción de las personas con obesidad utiliza estos medicamentos y que muchos interrumpen el tratamiento en menos de un año, recuperando el peso perdido. Por ello, sostienen que se requieren datos más representativos para evaluar el efecto duradero.

El enfoque sobre la obesidad ha evolucionado significativamente. Durante mucho tiempo se consideró únicamente como el resultado del estilo de vida individual, pero hoy se reconoce como una condición crónica compleja derivada de factores biológicos, genéticos, sociales y psicológicos.

De confirmarse esta reversión en la tendencia, las consecuencias serían profundas. La pérdida de peso no solo reduce riesgos sanitarios, sino que mejora la movilidad, la independencia y la calidad de vida. Cabandugama destaca que las primeras mejoras se observarían en los parámetros cardiometabólicos, tales como los niveles de glucosa en sangre, indicadores cardiovasculares, la grasa en el hígado y la apnea obstructiva del sueño, lo que a largo plazo reduciría la presión sobre el sistema de salud.

A pesar del optimismo moderado, Rader concluye que la obesidad sigue siendo una crisis de salud pública masiva en Estados Unidos que requiere atención, financiamiento y soluciones alternativas. Subraya que los medicamentos GLP-1 no son accesibles para todos los ciudadanos debido a su precio y otros factores, advirtiendo que una posible virada en las estadísticas no significa que el problema haya desaparecido o que se haya dejado de ser una preocupación prioritaria.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video