Representantes de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) aprovecharon el acto nacional con motivo del aniversario 66 de la organización para condenar enérgicamente el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos a la isla. La celebración, que conmemoró la fundación de la organización por parte de Fidel Castro y Vilma Espín, se convirtió en un espacio para denunciar cómo las restricciones impuestas por Washington afectan la vida cotidiana de la población cubana.
El evento tuvo lugar en el consejo popular Hermanos Cruz, ubicado en la ciudad de Pinar del Río. El acto estuvo presidido por Teresa Amarelle Boué, quien se desempeña como miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y secretaria general de la FMC. También estuvieron presentes Marydé Fernández López, integrante del Comité Central y jefa de su oficina para la atención a la Unión de Jóvenes Comunistas y a las organizaciones de masas, junto a las máximas autoridades de la provincia de Pinar del Río.
Durante la jornada, se puso un énfasis particular en la dimensión humana del bloqueo, alejándolo de los conceptos teóricos para centrarse en el sufrimiento real de las familias. En este sentido, destacó el testimonio de Yuniesky Camallea García, madre de un niño con una condición médica específica. García explicó que su hijo requiere un tratamiento especializado con un fármaco que no se produce en territorio nacional y que, por lo tanto, debe ser importado.
Para Yuniesky, el bloqueo no es un concepto abstracto, sino una realidad que vive diariamente a través de la salud de su hijo. La ciudadana denunció la frialdad de las instituciones financieras y farmacéuticas, señalando que existen farmacéuticas que se niegan a vender medicinas esenciales por temor a las multas impuestas por el gobierno de Washington. Asimismo, criticó la actuación de los bancos que congelan las transacciones mediante las cuales Cuba intenta adquirir insumos médicos vitales, transformando así una política gubernamental en un dolor humano tangible.
Por su parte, Teresa Amarelle Boué reafirmó que esta política, calificada como genocida, continúa obstaculizando el desarrollo integral del país y complicando la existencia diaria de las familias cubanas. Amarelle Boué detalló que los prolongados cortes de electricidad, consecuencia indirecta de las dificultades impuestas, afectan gravemente la organización de la vida laboral, comunitaria y, especialmente, la familiar.
La secretaria general de la FMC subrayó que son las mujeres quienes, con frecuencia, deben asumir la carga de buscar soluciones creativas y esforzarse más para preparar y conservar los alimentos, además de responder a las múltiples necesidades que surgen cuando los servicios básicos se ven afectados. Según Amarelle, el impacto del bloqueo se siente en cada hogar y centro de trabajo, siendo las féminas quienes sortean estas dificultades a diario.
En el marco de la celebración, se recordó el origen de la FMC, destacando que nació del reclamo de las madres y abuelas. Amarelle recordó que Fidel Castro y Vilma Espín fundaron la organización bajo la convicción de que la participación activa de las mujeres era una condición indispensable para que la Revolución fuera posible. En este contexto adverso, la dirigente enfatizó que las mujeres de la generación del centenario del Comandante en Jefe mantienen la capacidad de buscar caminos alternativos y preservar la esperanza.
Otro ejemplo de esta resistencia fue el de María Elena Cabrera, una veguera pinareña dedicada a conservar las tradiciones de la provincia, que es la mayor productora de hoja de tabaco en la isla. Cabrera relató los desafíos que enfrenta en el campo, mencionando específicamente la escasez de combustible para los tractores y los sistemas de riego, así como la dificultad para conseguir piezas de repuesto, las cuales describió como un lujo que el bloqueo niega a los productores. Ante estas carencias, resaltó la necesidad de reinventarse cada día para sostener la producción.
Finalmente, el acto nacional sirvió para reconocer el desempeño de las provincias en el proceso de emulación llevado a cabo por el 66 aniversario de la Federación. En este sentido, la provincia de Pinar del Río fue distinguida con la categoría de Vanguardia Nacional por sus resultados y compromiso con los objetivos de la organización.






