El Ballet Nacional de Cuba (BNC) reafirmó su compromiso con la formación y la continuidad cultural al rendir un homenaje a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) con motivo de su 65 aniversario. El evento, que tuvo lugar en la tarde del pasado sábado en la sala Avellaneda del Teatro Nacional, puso de manifiesto que la labor de la compañía trasciende la ejecución técnica para convertirse en un espacio donde la tradición y la innovación convergen.
La UNEAC, organización que desde 1961 ha congregado las expresiones más genuinas de la literatura y el arte en la isla, ha desempeñado un papel fundamental en los procesos de democratización cultural. Este camino ha sido compartido con el Ballet Nacional de Cuba, escuela que hereda la visión pedagógica de figuras fundamentales como Fernando Alonso, Alicia Alonso y Alberto Alonso.
Durante la velada, Yuris Nórido, vicepresidente de la UNEAC, destacó la relación estrecha que los pilares del BNC mantuvieron con el Poeta Nacional Nicolás Guillén y con la propia organización desde sus inicios. Nórido subrayó que este vínculo no fue meramente honorario, sino que se basó en el trabajo activo, el compromiso y el aporte esencial a los debates y espacios de diálogo de la entidad.
Esta relación, calificada como extraordinariamente fecunda, se ha alineado con la idea de unidad promovida por Fidel Castro. En la actualidad, la sede ubicada en 17 y H continúa siendo un punto neurálgico para discutir el lugar de la danza en la cultura cubana, analizando su proyección artística, social, los procesos de formación de los bailarines y las transformaciones en la creación coreográfica.
El crítico de arte y periodista recordó que la UNEAC ha sido un motor de estímulo para numerosas obras y trayectorias que han enriquecido la danza nacional. En este sentido, resaltó el reconocimiento otorgado a figuras emblemáticas, incluyendo a las llamadas "cuatro joyas" del ballet cubano: Josefina Méndez, Aurora Bosch, Loipa Araújo y Mirtha Plá. Asimismo, mencionó a otros bailarines destacados que recibieron reconocimientos de la organización, como Alberto Méndez, Iván Tenorio, Gustavo Herrera, Miguel Cabrera, Salvador Fernández y Ricardo Reymena.
El respaldo de la UNEAC al BNC se ha materializado también a través de diversos galardones otorgados a artistas y espectáculos. Entre ellos destacan los Premios Villanueva de la Crítica, los Premios UNEAC de Coreografía e Interpretación, y los Premios Lorna Burdsall, reconocimientos que han avalado la calidad de la compañía.
Yuris Nórido señaló además que Aurora Bosch y Loipa Araújo lideraron la sección —actualmente Asociación— de Artes Escénicas de la institución. Desde esa posición, ambas participaron activamente en el análisis de los problemas de creación y de la vida cultural del país, en un periodo caracterizado por un intenso intercambio entre diversas manifestaciones artísticas.
El vínculo entre ambas instituciones ha sido descrito como una relación de ida y vuelta durante seis décadas y media, compartiendo proyectos, sueños y preocupaciones comunes. Mientras la UNEAC ha acompañado la evolución del Ballet, el BNC ha enriquecido profundamente la vida de la organización y, por extensión, el movimiento intelectual y artístico de Cuba.
Como parte central del programa, Marta Bonet de la Cruz, presidenta de la UNEAC, hizo entrega de la distinción "Arte Fiel" a Viengsay Valdés, directora del Ballet Nacional de Cuba. Esta distinción fue instituida con motivo de la efeméride del 65 aniversario y en ocasión del centenario del Comandante en Jefe.
La gala contó con la presencia de figuras prominentes como Nereida López Labrada, directora del Teatro Nacional, así como de los expresidentes de la UNEAC, Luis Morlote Rivas y Miguel Barnet. Para los organizadores, preservar este diálogo constante no es una directiva administrativa, sino una deuda con la memoria cultural compartida.
La excelencia técnica y la proyección internacional del BNC, sumadas a la legitimidad crítica y el respaldo intelectual de la UNEAC, demuestran que la danza clásica en Cuba no es un elemento aislado. Por el contrario, forma parte de un entramado cultural que defiende la coherencia y la autenticidad de un proyecto nacional.
El cierre del evento estuvo marcado por la participación de jóvenes talentos de la nueva generación, como Joan Manuel Riera y Greisell Lastre, quienes recientemente han triunfado en escenarios internacionales. Sus actuaciones confirmaron que el ballet cubano combina la técnica depurada con el discurso, la memoria y la identidad, asegurando la interacción permanente entre el legado histórico y el futuro.

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