ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · jueves, 22 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

El Nazareno de Portobelo: el refugio espiritual de las leyendas de la salsa

El Nazareno de los salseros: la devoción que unió a artistas en Portobelo mgonzalez Mié, 21/10/2026 - 10:54

Audionoticia

Escucha el reporte completo

El Nazareno de Portobelo: el refugio espiritual de las leyendas de la salsa

Cada 21 de octubre, el pueblo de Portobelo, ubicado en la provincia de Colón, se convierte en el centro de una de las manifestaciones de fe más sobrecogedoras del Caribe. Miles de peregrinos, identificados por sus vestimentas de color morado, recorren kilómetros para rendir culto al Cristo Negro. Si bien se trata de una tradición religiosa profundamente arraigada en Panamá, la imagen del "Naza" posee un vínculo especial con la historia de la música afrocaribeña, habiéndose transformado en un faro de redención y espiritualidad para algunas de las figuras más emblemáticas de la salsa.

Este fenómeno, conocido popularmente como "El Nazareno de los Salseros", permitió que Portobelo fuera reconocida no solo como una villa histórica, sino también como un santuario cultural venerado por integrantes de la Fania All-Stars y diversos exponentes de la cultura salsera del Caribe urbano. La conexión entre el género musical y la imagen religiosa tiene su origen en la experiencia personal del legendario cantante puertorriqueño Ismael Rivera.

A finales de la década de 1960, Rivera atravesaba una etapa sumamente crítica en su vida personal y en su carrera artística, marcada por episodios de adicción y periodos de privación de libertad. Fue en este contexto de vulnerabilidad cuando visitó Portobelo por primera vez, guiado por amigos panameños. Durante su estancia, Rivera encontró en el Nazareno una experiencia de fe que resultó transformadora para su espíritu.

Como muestra de gratitud por la paz y la espiritualidad halladas en las costas de Colón, el cantante prometió regresar cada año para participar activamente en la procesión, cargando el anda del Cristo morado. Esta devoción personal se tradujo en una obra musical en 1974 con el lanzamiento del tema "El Nazareno". La canción, compuesta por Henry D. Williams y arreglada por Pedro Azael, se consolidó como un clásico de la música latina. En ella, Rivera entonaba la frase "El Nazareno me dijo que cuidara a mis amigos", una línea que representaba el testimonio público de su propio proceso de redención.

La fe demostrada por el "Sonero Mayor" generó un efecto dominó entre sus colegas de la industria musical. Atraídos por la mística que rodea al "Negro de Portobelo", diversos artistas del Caribe comenzaron a visitar la iglesia de San Felipe con el objetivo de pedir protección y ofrecer sus canciones. Entre ellos destacó Celia Cruz, la "Guarachera de Cuba", quien manifestó una profunda admiración por la devoción de Portobelo y llegó a incorporar plegarias y referencias a la imagen sagrada en sus interpretaciones durante presentaciones en vivo.

Asimismo, figuras como Cheo Feliciano y Pete "El Conde" Rodríguez visitaron las tierras colonenses. Motivados por la cultura del barrio y la búsqueda de una paz interior, ambos artistas quedaron marcados por el mensaje de fraternidad que emanaba del templo. Esta tradición de respeto fue heredada por soneros boricuas como Gilberto Santa Rosa y Andy Montañez, quienes han mantenido un tributo constante hacia la figura del Nazareno, reconociendo la importancia simbólica que esta imagen posee para el gremio salsero a nivel mundial.

Desde la perspectiva de los historiadores de la música latina, este vínculo entre la salsa y el Cristo Negro se fundamenta en una identificación social profunda. El Nazareno es visto como una figura que conecta con la marginación, la vida en la calle, la lucha cotidiana y la esperanza de las clases trabajadoras. Estos elementos son pilares esenciales de la narrativa de la salsa, un género que nació y se desarrolló en entornos urbanos como Nueva York, San Juan, Caracas y Panamá.

En conclusión, "El Nazareno de los Salseros" trasciende la simple tradición anual para convertirse en el testimonio de cómo la fe y la geografía panameña influyeron en la banda sonora de América Latina. Portobelo demuestra así que el ritmo y la devoción pueden caminar juntos en un mismo paso procesional.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.