El Gobierno de Perú, bajo la administración de la presidenta Keiko Fujimori, ha puesto en marcha un ambicioso plan de modernización de sus Fuerzas Armadas. Por primera vez en varias décadas, el país impulsa de manera simultánea la adquisición de un nuevo lote de cazas F-16 y la selección del blindado surcoreano K-2 Black Panther como su tanque principal de batalla, buscando redefinir su perfil estratégico frente a los desafíos actuales de la región.
En el ámbito aeroespacial, BioBioChile tuvo acceso a información que confirma que la gestión de la presidenta Fujimori mantiene negociaciones avanzadas con la empresa Lockheed Martin. El objetivo es asegurar una segunda partida de 12 cazas F-16 Block 70, lo que permitiría a la Fuerza Aérea del Perú (FAP) alcanzar una flota mínima de 24 unidades. Esta cantidad es considerada fundamental por el mando militar para garantizar capacidades de disuasión efectivas en el espacio aéreo.
El ministro de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa, ha sido enfático en señalar que cerrar la compra de este segundo lote es la prioridad del Ejecutivo. Desde abril pasado, el Estado peruano ya cuenta con un contrato firmado para las primeras 12 aeronaves, pero el ministro subrayó que el Gobierno brindará todo el apoyo necesario a las Fuerzas Armadas para completar el objetivo. Belaúnde detalló que ya ha mantenido reuniones con representantes de Lockheed Martin y con el agregado militar de Estados Unidos para coordinar los términos operativos y financieros de la transacción.
Sin embargo, este proceso de actualización tecnológica se desarrolla en un contexto de restricciones presupuestarias. El titular de Defensa advirtió que la administración heredó una situación financiera compleja del gobierno anterior, encabezado por José María Balcázar, señalando que "no han dejado plata en caja". Según Belaúnde, esta falta de liquidez afectó inicialmente el pago de pensiones militares y los fondos destinados a emergencias climáticas, como el fenómeno de El Niño. A pesar de ello, aseguró que las obligaciones con el personal retirado ya están cubiertas y que el Ejecutivo se concentra ahora en programar los desembolsos para los cazas.
Sobre este punto, el general retirado de la FAP y exviceministro de Políticas para la Defensa, César Torres Vega, destacó la importancia de concretar el segundo lote. En declaraciones al programa “Diálogos del Montonero”, Torres Vega señaló que el proceso se encuentra actualmente en el Ministerio de Economía y que es vital sustentar la solicitud ante el nuevo Congreso para agilizar el trámite. El exviceministro enfatizó que, al existir un compromiso con Estados Unidos y un presupuesto ya autorizado para la primera fase, no se puede retroceder en el cronograma pactado. Asimismo, advirtió que los F-16 requieren de sistemas de apoyo como radares terrestres y aviones AWACS para operar en modo colaborativo y maximizar su eficacia.
Paralelamente, el Ejército del Perú ha dado un paso decisivo en la renovación de su fuerza terrestre. Tras un análisis técnico de más de un año realizado por el Comité de Estudio Técnico Operativo (CETO), que evaluó modelos como el Leopard 2E6 alemán, el M-1A1/A2 Abrams estadounidense y el MBT-3000 chino, se optó por el K-2 Black Panther de Hyundai Rotem, Corea del Sur.
Este programa contempla la adquisición de 150 unidades para reemplazar a los históricos tanques T-55 y AMX-13, los cuales superan las cinco décadas de servicio. El plan se ejecutará en etapas: un primer lote de 18 tanques y un segundo de 28 serán fabricados en Corea del Sur. El resto de las unidades serán ensambladas en Perú, mediante la instalación de una planta propuesta por Hyundai Rotem con una inversión de 270 millones de dólares en un plan de 15 años, integrando un 30% de componentes y manufactura local.
El K-2 Black Panther es reconocido por su alta tecnología, alcanzando velocidades de 70 km/h y una autonomía de 450 km. Está equipado con un cañón Hyundai WIA CN08 L55 de 120/55 mm, capaz de realizar diez disparos por minuto, y cuenta con sistemas de blindaje reactivo y protección activa KAPS-2.
Complementando esta estrategia, Perú adquirirá 30 vehículos blindados K-808 White Tiger por un monto de 60 millones de dólares, destinados a la 3.ª y 6.ª Brigada Blindada. Seis de estas unidades ya participaron en el Desfile Militar del 29 de julio y pasarán por pruebas finales en Corea del Sur antes de su entrega definitiva. Con estas medidas, el Ministerio de Defensa busca una transformación integral que permita transitar de herramientas de gestión obsoletas hacia tecnologías del siglo XXI.






