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El avance de la industria automotriz china en Galicia: entre la inversión de SAIC y un déficit comercial millonario

¿Inversión histórica o caramelo envenenado? Difícilmente se pueden obviar las discrepancias en torno al impacto económico y social de la futura planta de ensamblaje de coches de SAIC en Ferrol, más allá de la última polémica de espías que el Ministerio de Defensa se ha encargado de zanjar. No hay pruebas reales de que el desembarco del fabricante de MG vaya a suponer una amenaza en materia de seguridad, pero los 200 millones que destinará para poner a rodar su centro de operaciones se quedan cortos. Entre otras dudas. Como si la planta de automoción que vendrá después, en una segunda fase, generará riqueza (y cuánta) en la comunidad, o la herida que podría abrir la producción y distribución de vehículos made in China en la industria europea del motor. Mientras tanto, el gigante asiático continúa haciendo caja en Galicia, donde se consolida como el tercer proveedor internacional de bienes solo tras los dos países con los que la España peninsular comparte frontera: Portugal y Francia. De la república popular arribó mercancía tasada en casi 1.150 millones de euros entre enero y junio, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE). Y sorpresa: la partida que más se elevó, por valor, fue la de los coches y sus piezas.

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El avance de la industria automotriz china en Galicia: entre la inversión de SAIC y un déficit comercial millonario

El panorama industrial de Galicia se encuentra en un momento de intensa transformación y debate debido a la irrupción del gigante automotriz chino SAIC Motor. La proyección de una planta de ensamblaje en Ferrol ha generado una serie de interrogantes que oscilan entre la esperanza de reactivación económica y la cautela ante el impacto real que este proyecto tendrá en la región y en el resto del mercado europeo.

A pesar de que el Ministerio de Defensa ha zanjado las recientes polémicas relacionadas con presuntas amenazas de seguridad y espionaje, asegurando que no existen pruebas reales que vinculen el desembarco del fabricante de MG con riesgos en esta materia, persisten dudas sobre la magnitud del proyecto. Uno de los puntos más críticos es la inversión destinada a poner en marcha el centro de operaciones, cifrada en 200 millones de euros, una cantidad que diversos analistas consideran insuficiente. A esto se suma la incertidumbre sobre la segunda fase del proyecto, referida a la planta de automoción propiamente dicha, y la capacidad real que tendrá para generar riqueza sostenible en la comunidad gallega. Asimismo, existe una preocupación latente sobre cómo la producción y distribución de vehículos fabricados en China podría afectar a la ya debilitada industria del motor en Europa.

Mientras se resuelven estas dudas, la relación comercial entre Galicia y la República Popular China muestra una tendencia consolidada. El gigante asiático se ha posicionado como el tercer proveedor internacional de bienes para la comunidad, situándose solo por detrás de Portugal y Francia. Los datos más recientes del Instituto Galego de Estatística (IGE) revelan que, entre enero y junio, Galicia importó mercancías tasadas en casi 1.150 millones de euros. De manera destacada, la partida que registró el mayor incremento en valor fue precisamente la de los coches y sus componentes.

La balanza comercial entre ambas regiones evidencia una asimetría profunda. China vende a Galicia 11,5 veces más de lo que compra en productos gallegos, que en el primer semestre ascendieron a tan solo 99 millones de euros. Esta disparidad se traduce en que el país de Xi Jinping capta uno de cada diez euros que las empresas gallegas gastan en el mercado global y aproximadamente la mitad de lo que la comunidad invierte en todo el continente asiático, donde el gasto total alcanzó los 2.294 millones de euros.

El déficit comercial continúa en ascenso, alcanzando los 1.051 millones de euros en negativo hasta el ecuador de 2026. Este periodo representa el segundo mayor nivel de ventas de China hacia Galicia para un primer semestre, superado únicamente por los registros de 2023. Según datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, la categoría líder en importaciones sigue siendo la de máquinas, aparatos y material eléctrico, valorada en 175 millones de euros, con un crecimiento del 12%. No obstante, el sector de los vehículos y sus piezas ha escalado a la segunda posición con un valor de 147 millones de euros, lo que supone un incremento extraordinario del 112%.

La expansión de la automoción china en el territorio gallego es palpable. Recientemente, el puerto de Vigo recibió más de 6.000 vehículos de las marcas Leapmotor y Geely, destinados tanto a la redistribución en otros puertos europeos como al transporte por carretera hacia diversas provincias de la península. Solo en los primeros seis meses del año, las ventas de turismos procedentes de China en Galicia aumentaron un 60% respecto al año anterior, sumando un total de 2.258 automóviles distribuidos entre 19 marcas diferentes.

Más allá del sector automotriz, otros rubros comerciales también muestran variaciones significativas. Las exportaciones chinas de ropa elaborada han crecido, destacando las prendas de vestir de punto con 86 millones de euros (+13%) y los tejidos planos con 85 millones (+7%). En contraste, se ha observado una caída en la importación de materias primas textiles, como el algodón chino y diversos filamentos y fibras sintéticas. Por otro lado, las compras de plásticos y manufacturas aumentaron un 20%, alcanzando los 23 millones de euros, mientras que los productos del mar y las conservas sufrieron descensos del 29% (58 millones) y el 19% (90 millones), respectivamente.

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