La Seguridad del Estado en Cuba ha impuesto una medida cautelar contra José Ramón Viñas Alonso, quien se desempeña como dirigente del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba. Esta decisión fue tomada luego de que el dirigente fuera sometido a un proceso de interrogatorio por parte de las autoridades, bajo la sospecha de haber incurrido en un presunto delito de desobediencia.
Tras concluir el interrogatorio, el propio Viñas Alonso detalló las restricciones que ahora pesan sobre su persona. Entre las condiciones impuestas, el dirigente deberá presentarse obligatoriamente cada miércoles a las 2:00 pm ante las autoridades competentes para realizar la firma correspondiente. Asimismo, la medida cautelar establece restricciones estrictas de movimiento que afectan su libertad de desplazamiento, prohibiéndole salir de su domicilio y de la provincia, además de imponerle la prohibición absoluta de abandonar el territorio nacional.
En declaraciones recogidas a través de un video difundido por el medio de prensa independiente CubaNet, Viñas Alonso expresó su malestar ante la situación: “Ellos me acaban de poner una cautelar. De mi casa, que no puedo salir, de la provincia, todo lo mismo”, afirmó el líder masón.
Uno de los puntos más críticos para Viñas Alonso es la entidad encargada de llevar a cabo el interrogatorio. El proceso estuvo a cargo de un instructor penal perteneciente al Departamento de Delitos contra la Seguridad del Estado. El dirigente cuestionó profundamente que un asunto de esta naturaleza fuera manejado por dicho departamento, considerando que el origen del conflicto es, en esencia, un problema administrativo.
Al respecto, el dirigente señaló: “No entendemos cómo un litigio administrativo entre el Ministerio de Justicia y el Supremo Consejo se ha convertido en un interés de la Seguridad del Estado”. Para Viñas Alonso, la intervención de los servicios de inteligencia y seguridad no guarda coherencia con la naturaleza del conflicto legal que mantiene su organización con las instituciones gubernamentales.
Ante esta situación, Viñas Alonso ha planteado su propia hipótesis sobre las razones detrás de la atención especial que las autoridades están prestando a su caso. Según su perspectiva, el interés del Estado podría estar vinculado a la importancia institucional de la masonería en el país. “La única idea que pudiera tener es el prestigio, la convocatoria, la historia que tiene la masonería”, explicó el dirigente.
Este nuevo incidente no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de enfrentamientos que Viñas Alonso ha mantenido con diversas instituciones del Gobierno cubano a lo largo de los últimos años. El historial de tensiones se remonta, al menos, hasta julio de 2021, fecha en la que el líder masón fue citado por la Seguridad del Estado. En aquella ocasión, la citación se produjo después de que Viñas Alonso firmara una carta en la cual cuestionaba la gestión de Miguel Díaz-Canel y criticaba la manera en que el Gobierno respondió a las protestas sociales ocurridas el 11 de julio de ese año.
Las fricciones se intensificaron durante el año 2025. En mayo de dicho año, el Ministerio de Justicia intentó intervenir en la estructura de mando de la organización al intentar reconocer a Lázaro Faustino Cuesta Valdés como el dirigente interino del Supremo Consejo, pretendiendo así sustituir a Viñas Alonso en medio de una disputa interna por el liderazgo.
El conflicto volvió a manifestarse con fuerza en el mes de agosto. El pasado día 7, un grupo de masones llevó a cabo una reunión en La Habana con el objetivo expreso de brindar su respaldo a José Ramón Viñas Alonso. Los integrantes de la organización consideraron que las acciones del Gobierno representaban un nuevo intento de intervención externa en los asuntos internos de la institución.
Sobre su situación actual, Viñas Alonso ha dejado clara la distinción entre el reconocimiento oficial y el respaldo interno de sus pares. “Legalmente para ustedes no lo soy y lo asumimos para no desacatar. Pero fraternalmente mis hermanos me reconocen como tal”, explicó, refiriéndose a la discrepancia entre la postura del Estado y la voluntad de los miembros de la organización.
El desenlace sobre la dirección del Supremo Consejo podría quedar definido en septiembre. Se espera que la Alta Cámara evalúe si es procedente la celebración de nuevas elecciones para definir el liderazgo. Viñas Alonso ha insistido en que cualquier resolución al respecto debe gestionarse estrictamente a través de los mecanismos internos de la organización y mediante la votación de sus integrantes.
La masonería, que cuenta con una trayectoria prolongada en Cuba y una membresía considerable, enfrenta ahora un nuevo capítulo de tensión con el Estado. Las restricciones impuestas a Viñas Alonso evidencian la persistente disputa entre las autoridades cubanas y una institución que históricamente ha defendido la autonomía de sus estructuras y mecanismos internos.






