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137 establecimientos de alimentación en Manabí y Santo Domingo logran certificación Categoría "A" de ARCSA

Un total de 137 locales gastronómicos de Manabí y Santo Domingo obtuvieron la acreditación sanitaria Categoría A tras superar rigurosos controles de inocuidad alimentaria.

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137 establecimientos de alimentación en Manabí y Santo Domingo logran certificación Categoría "A" de ARCSA

En un esfuerzo coordinado por elevar los estándares de salubridad en la Zona 4 de Ecuador, la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA) ha otorgado la certificación oficial de condiciones higiénico-sanitarias con la máxima calificación, la Categoría "A", a un total de 137 establecimientos dedicados a la alimentación preparada. Esta región administrativa comprende las provincias de Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas, donde se han implementado rigurosos procesos de evaluación para asegurar la calidad de los servicios gastronómicos.

La implementación de esta medida responde a una estrategia integral impulsada por la ARCSA, la cual se ha ejecutado a través de dos vías principales: la realización de inspecciones técnicas de carácter voluntario y la ejecución de controles de rutina. El objetivo primordial de estas acciones es garantizar la inocuidad de los alimentos que se ofrecen al consumidor final, protegiendo así la salud de la ciudadanía y mitigando los riesgos asociados a las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA), las cuales representan un desafío constante para la salud pública.

De acuerdo con los registros oficiales proporcionados por la Coordinación Zonal 4 de la ARCSA, se observa una distribución desigual de los locales aprobados entre las dos provincias. Manabí lidera la concentración de establecimientos certificados, albergando el 67,88 % de los locales que lograron la Categoría "A". Por su parte, la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas representa el 32,12 % restante de los recintos acreditados.

Al analizar la distribución geográfica dentro de la provincia de Manabí, se evidencia que la mayor cantidad de certificados de inocuidad se encuentran en cantones que se caracterizan por tener una alta densidad poblacional y una dinámica actividad turística. Entre estas localidades destacan Manta, Portoviejo, Sucre y Chone, donde la demanda de servicios de alimentación es considerablemente elevada. En contraste, en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, la totalidad de los establecimientos que han logrado la acreditación se ubican específicamente en la cabecera cantonal.

Para que un establecimiento pueda ostentar el distintivo físico de Categoría "A", debe superar un proceso de verificación exhaustivo. Los técnicos inspectores de la ARCSA evalúan el cumplimiento de una matriz técnica que se encuentra estructurada en tres ejes operativos principales. Esta evaluación es determinante, ya que solo aquellos recintos que aprueban el 100 % de los requisitos establecidos en la lista de cotejo normalizada reciben el sello físico para su exhibición pública, sirviendo este como una garantía visual para el consumidor.

El proceso para acceder a esta calificación voluntaria comienza con una gestión administrativa. Los propietarios o administradores de restaurantes, cafeterías y servicios de alimentación colectiva deben ingresar una solicitud formal a través de las plataformas digitales de la institución. Una vez recibido el trámite, la ARCSA agenda una auditoría in situ, donde el equipo técnico evalúa las instalaciones físicas y los procesos de manipulación de alimentos.

Voceros zonales del organismo de control han enfatizado que este tipo de controles son permanentes. La finalidad no es únicamente sancionatoria, sino también orientadora, buscando aconsejar y normar a los recintos para prevenir problemas de salud en la población mediante una prevención activa.

Sin embargo, la institución también ha mantenido una postura firme frente al incumplimiento de las normas. El marco regulatorio vigente en el país establece que la inobservancia de las normas higiénicas o la venta de productos no aptos para el consumo humano conlleva procedimientos sancionatorios basados en la Ley Orgánica de Salud. Las consecuencias pueden ser severas, con multas que oscilan entre los 5 y 10 Salarios Básicos Unificados (SBU), además de la posibilidad de enfrentar una clausura temporal o definitiva de la infraestructura.

Un ejemplo de la rigurosidad de estos controles se vivió durante un operativo realizado en Monte Sinaí. En dicha intervención, la ARCSA detectó graves deficiencias, incluyendo contaminación, presencia de plagas, fallas estructurales en los locales y una manipulación inadecuada de los alimentos, lo que pone de relieve la importancia de las inspecciones constantes.

Finalmente, la ARCSA ha puesto a disposición de la ciudadanía herramientas tecnológicas para fomentar la vigilancia social. A través de la aplicación móvil oficial "Arcsa Móvil", los usuarios pueden consultar cuáles son los recintos autorizados y, del mismo modo, reportar cualquier anomalía que detecten en los establecimientos de alimentación, permitiendo así que el control sanitario sea un esfuerzo compartido entre el Estado y la sociedad.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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