Un video publicado recientemente en la red social Facebook ha captado la atención de miles de usuarios en Cuba y Latinoamérica, generando un intenso debate sobre la percepción del turismo frente a la crisis socioeconómica que atraviesa la isla. El protagonista es un ciudadano mexicano, cuya experiencia de viaje ha sido documentada en el perfil "Martin y la Cubana", donde describe su visita como una vivencia que disfrutó «cada minuto, cada segundo», aun habiendo enfrentado las severas carencias actuales del país.
El material audiovisual, con una duración de un minuto y 36 segundos, ha logrado una rápida viralización, acumulando más de 134,000 reproducciones, 13,194 reacciones positivas y 805 comentarios. En el clip, el viajero manifiesta con entusiasmo que su satisfacción permaneció intacta a pesar de haber sufrido los efectos de los apagones, la falta de productos básicos y las constantes picaduras de insectos. Utilizando términos coloquiales propios de la cultura cubana, el turista afirmó: «Disfruté cada minuto, cada segundo cuando anduve en Cuba, aunque se me acabara el michiflín, la corriente, aunque me picaran los mosquitos, los jejenes, la santanica, de todo, disfruté hasta las picaduras de las santanicas».
Durante su estancia, el visitante recorrió zonas turísticas como Varadero, asistió a diversas fiestas y visitó campamentos. Más allá de los atractivos geográficos, el mexicano resaltó la calidez humana de los habitantes, expresando su gratitud hacia todas las personas que conoció y que, según sus palabras, se portaron «chévere» con él. Asimismo, destacó la gastronomía local, mencionando el consumo de puerco asado y caldosas como parte fundamental de su experiencia culinaria.
Un aspecto relevante del testimonio es cómo el turista se adaptó a la escasez de productos industriales. Ante la falta de cervezas de marcas comunes como Cristal o Mayabe, el visitante recurrió a opciones artesanales e informales, tales como el «planchado», el «alcohol colado» y el «azuquín», bebidas que surgen del ingenio cotidiano de los residentes para paliar la falta de suministros. El joven concluyó su relato asegurando que, a pesar de las dificultades que se pasan en la isla, Cuba es un lugar muy lindo y expresó su deseo de regresar en el futuro.
Sin embargo, este optimismo contrasta drásticamente con la realidad estadística y social que vive la población cubana. El testimonio se produce en un contexto donde el país enfrenta una de las peores crisis energéticas de su historia. Según datos del Sistema Eléctrico Nacional, el déficit de generación eléctrica alcanzó los 2,369 MW este martes, provocando que en diversas zonas los apagones superen las 20 horas diarias. Además, en lo que va de 2026, la red eléctrica ha sufrido al menos cuatro colapsos totales.
Esta precariedad energética tiene un impacto directo en la salud pública. Cuba lidia actualmente con una epidemia activa de dengue y chikungunya. Al cierre de 2025, se reportaron cerca de 81,900 casos combinados y 65 muertes asociadas, y el brote persiste durante 2026 con alertas activas en varias provincias. La falta de electricidad agrava esta situación sanitaria, ya que impide el correcto bombeo de agua, lo que favorece la proliferación del mosquito Aedes aegypti, el mismo insecto cuyas picaduras fueron mencionadas con naturalidad por el turista mexicano.
La reacción en redes sociales ha sido mixta, reflejando una tensión entre la visión del visitante y la del residente. No es la primera vez que un turista mexicano provoca controversia por una visión idealizada de la situación. En marzo de 2026, un viajero identificado como «Cristopher Ar» fue criticado por afirmar que «Cuba no es para exigentes» y que los apagones eran una realidad con la que se debía convivir. Muchos cubanos cuestionan que los turistas «romanticen» una crisis que, mientras para el visitante representa una anécdota pintoresca de viaje, para los residentes constituye una lucha diaria por la supervivencia y la dignidad.




